Por partidos como estos es que el Mundial es el torneo más grande que hay. Hasta el minuto 84, Bélgica se estaba quedando afuera en 16avos de final no solo por el resultado de ese momento (2-0), sino que también porque no parecía estar cerca de empatarle a Senegal, no obstante, en una ráfaga final se lo igualaría y mandaría la definición al tiempo extra. Nuevamente cuando todo hacia entender que nada cambiaría y que el cotejo se iba a los penales, los europeos demostrarían que no hay que darse por vencidos y, a través de un penal al minuto 120+5, darían vuelta el marcador y conseguirían una épica clasificación a octavos de final.
El principio del encuentro sería bastante parejo, con posesión repartida y llegadas aisladas por ambos bandos. Si bien los belgas avisarían a los 8 con un disparo de media distancia de Leandro Trossard que sería contenido por Mory Diaw, la primera situación realmente peligrosa ocurriría minutos después por parte de los senegaleses. A los 12, tras una gran jugada colectiva, Ismail Jakobs centraría al área y, por una mala salida de Thibaut Courtois, la pelota le caería a Ismaïla Sarr, quien no podría definir bien con el arco a su merced y enviaría el esférico a la parte externa del palo derecho.
Pese al lamento por estar tan cerca del 1-0, los africanos no bajarían los brazos y, justo antes del primer cooling break abrirían el marcador. A los 24, nuevamente tras una buena secuencia de pases, Sarr cabecearía el balón al mismo poste de antes, sin embargo, a diferencia de la jugada anterior, esta vez este quedaría vivo dentro del área chica, y sería empujado por Habib Diarra al fondo de la red para adelantar a su equipo.
Con el resultado en contra, "Les Diables Rouges" no dominarían, pero igualmente intentarían descontar antes del descanso. Dentro de las ocasiones más destacadas para lograr este objetivo habría un tiro de Jérémy Doku desviado en Jakobs que casi complica a Diaw, quien, poco más tarde, despejaría un potente disparo lejano de Maxim de Cuyper a mano cambiada.









