El presidente de Estudiantes cuestionó con dureza a la AFA, marcó la falta de avances e insistió en la necesidad de una transformación
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Juan Sebastián Verón, volvió a marcar su distancia con la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y profundizó el conflicto que mantiene con el organismo encabezado por el corrupto Claudio "Chiqui" Tapia.
"Se llegó a un punto en el que no sé si quiero reconciliarme, sino que quiero que esto cambie", afirmó el presidente de Estudiantes de La Plata. Además, calificó el escenario actual como "no saludable" para el fútbol argentino y advirtió que se está desaprovechando una oportunidad a nivel internacional.
Las tensiones entre la Brujita y la casa madre del fútbol argentino se intensificaron durante el último tiempo, en medio de distintos cruces públicos y sanciones, lo que terminó de consolidar una relación cada vez más distante entre el club platense y la dirigencia nacional. Más allá de eso, dejó abierta la posibilidad de diálogo: "Me interesa escuchar a la otra parte, intercambiar ideas. El problema es que pasa el tiempo y no se avanza".
Pese a las críticas, Verón no le cierra la puerta al diálogo para poder mejorar
Por otra parte, el exfutbolista también expuso su mirada sobre el funcionamiento de los clubes y la necesidad de modernizar sus estructuras. En ese sentido, cuestionó el modelo tradicional: "Los clubes son muy presidencialistas. Yo intento que eso no pase, que el funcionamiento no dependa de una sola persona".
En la misma línea, insistió en la importancia de sostener proyectos a largo plazo por encima de los resultados inmediatos. "El resultado no te puede contaminar el plan. Lo urgente no puede tapar lo importante", remarcó, al explicar el enfoque de su gestión.
Otro de los ejes que abordó fue el debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Para Verón, la resistencia en Argentina está vinculada a cómo se plantea la discusión: "Si se instala desde el miedo, la gente se va a cerrar. Siente que le quieren sacar algo que es suyo. En algún momento esto va a pasar, tiene que pasar por la salud del club". Sin embargo, consideró inevitable algún tipo de cambio y propuso un modelo intermedio: "Puede haber un sistema que combine lo social con una estructura más profesional y con inversiones externas".