Portugal se impuso por 2-1 sobre Croacia y aseguró su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará a España en uno de los cruces más atractivos de la fase eliminatoria. Sin embargo, el resultado quedó envuelto en una polémica arbitral que provocó la dura reacción de Luka Modric, quien cuestionó tanto las decisiones del juez Espen Eskas como la intervención del VAR.
El conjunto portugués consiguió el triunfo gracias a un penal que generó controversia. Sobre el cierre del encuentro, Croacia había conseguido el empate, pero la acción fue invalidada por un supuesto fuera de juego tras la revisión en el sistema de video arbitraje.
Finalizado el partido, Modric manifestó su descontento con la explicación recibida por parte del árbitro y aseguró que las imágenes no demostraban el contacto que justificó la anulación del tanto.









