Orlando Gill se transformó en el gran héroe de la Selección de Paraguay en el Mundial 2026. El guardameta, que defiende los colores de San Lorenzo en el fútbol argentino, brilló en los octavos de final ante Alemania al contener dos disparos en la definición por penales y permitir que su equipo avanzara de fase.
La Albirroja había empezado el torneo con un traspié duro frente a Estados Unidos, pero fue creciendo con el paso de los partidos. Clasificó entre los mejores terceros y en la instancia eliminatoria se plantó firme ante la poderosa Alemania, vigente campeona del mundo en 2014. Tras un empate en los 120 minutos, Gill fue una muralla.
Con su actuación bajo los tres palos, calló las críticas que había recibido días antes de su ídolo José Luis Chilavert.
Una historia de sacrificio y amor
Hace apenas cuatro años, cuando su hijo Lautaro nació, la realidad de Gill era muy distinta. Jugaba en San Lorenzo de Paraguay y recién empezaba su carrera profesional. El dinero era escaso y los gastos se multiplicaron cuando al bebé le detectaron un problema de salud que puso en riesgo su vida.

Según contó su esposa Melissa Ávalos en un emotivo posteo en Instagram, Orlando hizo lo que pudo para sostener a la familia. Vendió sus prendas del club, sus championes y hasta la camiseta de la Selección Sub 20, que no pudo guardar como recuerdo. "Vendió TODO", relató Melissa.
La pareja atravesó momentos de mucha tristeza y angustia. "Lo que hoy estamos viviendo lo pedimos orando y llorando a Dios y él nos cumplió", expresó la mujer, visiblemente emocionada por el presente de su marido. Destacó el gran corazón de Orlando y las ganas de seguir creciendo.
Con amor y sacrificio todo se puede, repite la familia, que hoy celebra los logros del arquero.
El camino hasta Primera y la Selección
En 2024, San Lorenzo de Almagro se interesó en él y le abrió las puertas en Argentina. Tras un año en Reserva donde salió subcampeón, debutó en Primera en el cierre de la temporada. En 2025 se afianzó como titular, fue clave para llegar a semifinales del Apertura y terminó como uno de los arqueros con menos goles en contra.
Su convocatoria a la mayor llegó de la mano de Gustavo Alfaro, que le marcó aspectos para mejorar. Debutó ante Perú con triunfo y se ganó un lugar. Ante Alemania, después del partido, Gill habló con la prensa: "Una emoción inmensa, fue un partido muy complicado. Supimos aguantarlos y ganar los penales".

Explicó que su clave fue analizar cada jugador en detalle y agradeció a Dios por atajar los dos penales. "Es un privilegio, eliminamos a un campeón. Va dedicado a todo el pueblo paraguayo y en particular a un sobrino que está pasando un mal momento", agregó.