La decisión de no seguir su carrera en Boca Juniors se conoció justo cuando Paulo Dybala quedó oficialmente en libertad de acción tras finalizar su contrato con la Roma. Esa situación había alimentado las expectativas de la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme, que veía en el campeón del mundo una oportunidad única para reforzar el plantel de Rodolfo Arruabarrena.
Durante las últimas semanas, la ilusión creció en el mundo “Xeneize”. Riquelme mantuvo conversaciones con el futbolista tiempo atrás y le había manifestado el interés del club en sumarlo una vez concluido su contrato en Italia.
Incluso, Boca tenía preparada una propuesta contractual para intentar convencer al cordobés de regresar al país. Sin embargo, la respuesta fue negativa.
Según trascendió, Dybala le comunicó a la dirigencia que su prioridad continúa siendo el fútbol europeo y que ya se encuentra negociando la firma de un nuevo contrato con la Roma, institución con la que pretende prolongar su carrera pese a que el nuevo vínculo implicaría una importante reducción salarial.
La llegada de Dybala hubiera significado uno de los fichajes más importantes de los últimos años para el fútbol argentino. El delantero, campeón del mundo con la Selección Argentina en Qatar 2022 y con una destacada trayectoria en Instituto, Palermo, Juventus y Roma, aparecía como una incorporación de jerarquía internacional capaz de potenciar al equipo en todas las competencias.
Sin embargo, el deseo del jugador de permanecer en la Serie A terminó siendo determinante para cerrar cualquier posibilidad de regresar al país en este mercado de pases.