La Selección Argentina vivió una noche inolvidable en Atlanta. Después de un partido que quedará marcado en la historia del fútbol, el equipo de Lionel Scaloni venció 3-2 a Egipto en octavos de final del Mundial 2026 y se metió entre los ocho mejores del planeta.
Lo que parecía una eliminación segura con dos goles en contra cerca del final se transformó en una heroica remontada. Los jugadores, una vez terminado el encuentro, se metieron al vestuario y desataron una fiesta total: abrazos, saltos, cánticos y una alegría desbordante que reflejaba el esfuerzo de todo el grupo.
Las imágenes compartidas por Nicolás Otamendi en sus redes y también por la AFA muestran a los campeones del mundo en un estado de euforia absoluta. Era la recompensa a una garra que nunca bajó los brazos, incluso cuando todo parecía perdido.
La remontada que enloqueció a Atlanta
Con el marcador 2-0 en contra a los 79 minutos, Lionel Messi tomó la posta una vez más. El capitán envió un centro preciso al corazón del área que Cristian Romero conectó para el primer descuento. Apenas cuatro minutos después, el Diez aprovechó una habilitación de Lisandro Martínez y sacó un remate potente para igualar el partido.
La hinchada argentina, que copó las tribunas en Estados Unidos, explotó de emoción. El equipo siguió buscando y logró el gol de la victoria para sellar la clasificación a cuartos de final. Al pitazo final, Messi no pudo contener las lágrimas, y sus compañeros lo levantaron por el aire en un gesto que simbolizó la unión del plantel.
"Felicidad por haber conseguido el pase, se había puesto dura con el 2-0 y muy emocionante darlo vuelta otra vez", expresó Messi después del partido. El astro reconoció la mezcla de sensaciones que lo invadieron: "Fue un poco por la felicidad, por el desahogo, porque queríamos seguir estando. No podía terminar como hoy, no nos queremos ir".
La emoción de un grupo que no se rinde
El capitán argentino destacó el carácter del equipo. "No es fácil levantar un 2-0, pero como digo siempre, este grupo nunca baja los brazos", insistió. Para Messi, lo logrado por sus compañeros fue "una locura" y se mostró muy contento de que la gente pueda seguir disfrutando de la Selección.
En el vestuario, el clima fue de pura celebración. Los futbolistas cantaron, gritaron y saltaron sin parar, liberando toda la tensión acumulada durante los 90 minutos de un partido intenso y dramático.