Además UEFA lanzó una las acusaciones más duras contra el nefasto Gianni Infantino y confirmó que perdió la confianza en el presidente de la FIFA, pese a retirar el proyecto para incorporar inversores privados a los negocios del organismo.
La UEFA lanzó una de sus acusaciones más duras contra el nefasto Gianni Infantino y confirmó que perdió la confianza en el presidente de la FIFA, pese a que el dirigente retiró su polémico proyecto para incorporar inversores privados a los negocios del organismo. La entidad europea sostuvo que el retroceso de Infantino no alcanza para cerrar la crisis y exigió una reconstrucción profunda de la conducción institucional.
El conflicto se originó por FIFA Forward Enterprise, una iniciativa destinada a crear una sociedad abierta a capital privado que administraría actividades comerciales y eventos de la FIFA, incluida la Copa del Mundo. Para la UEFA, el proyecto equivalía a “vender una parte de la Copa del Mundo” sin una discusión suficiente con las confederaciones y federaciones nacionales.
La entidad presidida por Aleksander Ceferin acusó a Infantino de intentar avanzar con un proyecto “raquítico, opaco y urdido entre bambalinas”. Además, afirmó que el dirigente “perdió la confianza” de la UEFA y de “numerosos otros miembros de la familia del fútbol”.
“No cumplió esas dos promesas”: la acusación central de la UEFA
La UEFA recordó que, antes de ser elegido presidente de la FIFA en 2016, Infantino había construido su candidatura alrededor de dos compromisos centrales: garantizar la transparencia y reconocer que los recursos de la organización pertenecían a sus asociaciones miembro.
La respuesta europea fue terminante: “No cumplió esas dos promesas”.
El organismo afirmó que la propuesta impulsada por Infantino contradecía directamente el discurso con el que llegó a la presidencia. La UEFA la describió como un proyecto “cutre, opaco y urdido entre bastidores” que el dirigente habría intentado imponer sin los debates institucionales necesarios.
El cuestionamiento no estuvo dirigido únicamente a la posible llegada de inversores. La confederación europea puso el foco en el procedimiento utilizado, la ausencia de información pública sobre los eventuales socios y el riesgo de transferir activos del fútbol mundial a intereses privados.
La UEFA ya había advertido que la FIFA no es propietaria exclusiva de las competiciones que administra. En una declaración previa fue contundente: “Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le pertenece a la FIFA para venderlo”.
Para Europa, las competencias internacionales, su valor comercial y su identidad pertenecen al conjunto de las federaciones, los jugadores, los clubes y los aficionados. Por esa razón, consideró que una operación de semejante magnitud no podía decidirse desde un grupo reducido alrededor de Infantino.
La caída del proyecto fue una “victoria para todo el fútbol”
Ante la resistencia de Europa y de otras confederaciones, Infantino anunció que FIFA Forward Enterprise no seguiría adelante. Infantino comunicó su decisión “tras haber escuchado atentamente todos los puntos de vista”.
La UEFA recibió la retirada como una “victoria para todo el fútbol”, pero inmediatamente aclaró que la marcha atrás no debía “marcar el final de la historia”.
La declaración dejó en claro que el conflicto ya no gira exclusivamente alrededor de una iniciativa comercial. Europa cuestiona ahora el liderazgo de Infantino, sus mecanismos de toma de decisiones y la credibilidad de su presidencia a menos de un año de las elecciones de la FIFA.
“La propuesta ha sido rechazada”, celebró la UEFA. Sin embargo, agregó su advertencia más contundente: “La tarea de restablecer la confianza en la FIFA no ha hecho más que empezar”.
Aunque Infantino eliminó el motivo inmediato de la disputa, la UEFA exige explicaciones sobre el origen del proyecto, las negociaciones realizadas y los posibles inversores interesados.
La amenaza europea que obligó a Infantino a retroceder
El rechazo europeo alcanzó un nivel sin precedentes. Las 55 federaciones que integran la UEFA habían acordado “por unanimidad” amenazar con no participar en futuras competiciones de la FIFA si el proyecto era aprobado.
La Concacaf comunicó que había “rechazado la propuesta”, mientras que la Confederación Asiática reclamó consultas apropiadas, diálogo colectivo y respeto por las estructuras de gobierno del fútbol.
La Conmebol, por su parte, solicitó “información adicional y aclaraciones” y pidió colocar los intereses deportivos por encima de cualquier consideración comercial. Aunque algunas confederaciones eligieron una posición más prudente, Infantino no consiguió el respaldo global que necesitaba.
El dirigente también quedó debilitado por la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de sus principales asesores. La combinación de rechazo institucional, presión pública y fracturas internas convirtió la continuidad del proyecto en una amenaza para su propia candidatura.
La UEFA propuso utilizar las reservas de la FIFA
La entidad europea rechazó el argumento de que el ingreso de capital privado fuera necesario para ampliar los recursos destinados al desarrollo. La FIFA cuenta con reservas estimadas en unos USD 5.000 millones, por lo que la UEFA reclamó utilizar parte de esos fondos mediante el programa FIFA Forward existente.
El organismo propuso desarrollar “un nuevo método de distribución de los recursos” que permita asistir al fútbol base y a las 211 asociaciones afiliadas sin entregar una participación de los principales negocios a inversores externos.
La entidad resumió su postura mediante una fuerte metáfora: “No necesitamos vender la vajilla de la familia para pagarlo”.
La acusación de “chantaje” por los fondos ofrecidos
El proyecto contemplaba que cada federación pudiera recibir una asignación extraordinaria cercana a los USD 20 millones durante 2027. Además, los aportes previstos para el ciclo 2027-2030 podían aumentar de USD 8 millones a USD 20 millones por asociación.
La presidenta de la Federación Noruega, Lise Klaveness, calificó ese mecanismo como “una forma de chantaje” y sostuvo que la FIFA “no necesitaba ese dinero” proveniente de inversores privados.
El planteo fue que los incentivos económicos podían influir sobre federaciones pequeñas que dependen de los aportes de la FIFA. La UEFA consideró que esa distribución debía realizarse con recursos ya disponibles y mediante procedimientos transparentes.
La continuidad de Infantino quedó bajo cuestionamiento
La crisis aparece a menos de un año de las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027. Infantino busca continuar al frente de la FIFA y, hasta el momento, es el único candidato declarado, pero la ruptura con Europa podría estimular la presentación de un rival.
La situación es especialmente significativa porque Infantino fue secretario general de la UEFA y contó con el respaldo de numerosas federaciones europeas para llegar a la FIFA. Una década después, la organización en la que desarrolló gran parte de su carrera afirma públicamente que ya no confía en él.