El equipo económico de la gestión liberal se había propuesto inicialmente una meta anual de acumulación de reservas de entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, un objetivo que fue pulverizado de manera anticipada a principios de junio.
El ministro de Economía, Luis Caputo, contempla que estas divisas serán claves para cumplir de manera soberana con los vencimientos de la deuda soberana en 2026 y 2027, así como para actuar de "poder de fuego" frente a cualquier eventual tensión cambiaria en la etapa preelectoral. Como reaseguro, la administración cuenta además con los swaps acordados con Estados Unidos y China para contener al dólar si el escenario se volatiliza.
Este sólido blindaje financiero resiste con total holgura incluso tras la liberación de la economía de las trabas del pasado. Luego de la relajación de las restricciones cambiarias y del consiguiente salto de remisión de dividendos al exterior por parte de las empresas —que este año totalizó los USD 3.400 millones—, la robustez de las reservas permanece inquebrantable.













