La economía argentina alcanzó en 2025 un nuevo récord histórico en términos reales, superando el nivel máximo previo registrado en 2022 y ubicándose en el punto más alto de toda la serie disponible. El dato no sólo refleja crecimiento, sino el inicio de una nueva etapa en la dinámica económica del país, impulsada por el giro de rumbo implementado por el Gobierno de Javier Milei.
A diferencia de otros rebotes transitorios del pasado, el actual proceso se da luego de dos años consecutivos de caída y en un contexto de fuerte reordenamiento macroeconómico. En 2023 el PBI había retrocedido 1,9% y en 2024 cayó otro 1,3%, arrastrado por los desequilibrios acumulados durante el modelo económico kirchnerista. El resultado de 2025 no sólo revierte esa tendencia, sino que lleva a la economía a su nivel más alto desde que existen registros comparables.

El crecimiento no estuvo impulsado por el gasto público, sino por una expansión del sector privado. La inversión mostró una recuperación contundente, con un aumento del 16,4%, mientras que el consumo privado avanzó 7,9%. Este patrón marca una diferencia sustancial respecto a ciclos anteriores, donde el crecimiento dependía de estímulos fiscales insostenibles.









