Elon Musk anunció un ambicioso proyecto para construir una planta de semiconductores de última generación en Austin, Texas, denominada ''Terafab'', con el objetivo de producir chips destinados a inteligencia artificial, robótica y centros de datos, tanto en la Tierra como en el espacio. La iniciativa será desarrollada de manera conjunta por Tesla y SpaceX, consolidando la estrategia de integración vertical que caracteriza al magnate tecnológico.
El anuncio se produce en un contexto de creciente demanda global de chips, impulsada por el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. Musk señaló que, aunque empresas como TSMC, Samsung y Micron Technology han sido socios clave, su capacidad de expansión no es suficiente para cubrir las necesidades futuras de sus compañías. ''El ritmo al que pueden crecer es menor al que necesitamos'', afirmó, al justificar la decisión de avanzar hacia la producción propia.
En una primera etapa, el proyecto contempla la construcción de una ''fábrica de tecnología avanzada'' en Austin, equipada con tecnología de punta para diseñar, fabricar y probar chips de última generación, incluyendo procesos de 2 nanómetros. Esta instalación permitirá a Tesla y SpaceX desarrollar soluciones específicas para sus aplicaciones, desde sistemas de conducción autónoma hasta robots humanoides y plataformas de inteligencia artificial avanzada.













