La administración Trump le impuso el miércoles sanciones a 10 individuos que utilizaban tácticas fraudulentas e identidades falsas para financiar los programas armamentísticos de Corea del Norte. Esta red era dirigida por Pionyang e involucraba a falsos trabajadores informáticos con identificaciones robadas que se infiltraron en empresas de EEUU con el fin de ayudar a costear la producción de misiles balísticos y armas de destrucción masiva.
El ardid consistía en lo siguiente: los trabajadores norcoreanos se hacían pasar por especialistas en IT, conseguían empleo en empresas poderosas y enviaban la mayor parte de su sueldo de regreso al régimen, recolectando cientos de millones de dólares. A su vez, los espías están acusados de acceder a datos internos, utilizar malware y extorsionar a los empleadores.













