El gobierno del presidente Donald Trumpplanea intensificar el cerco financiero contra el régimen de Teherán apuntando a los pocos países aliados que le quedan y a sus líneas de sustento económico, con una fuerte advertencia a Pekin.
Esta semana, Trump anunció la "operación económica más destructiva jamás realizada" y puso a cargo al secretario del Tesoro, Scott Bessent, a cargo de esta tarea. "Vamos a colapsar este régimen", sostuvo el funcionario.
El "D-Day Económico", como le gusta llamar Trump a esta campaña de asfixia económica, comenzó a tomar forma en abril, cuando le impuso al país persa un bloqueo naval y en el estrecho de Ormuz. "Hubo un cambio importante en abril cuando el presidente decidió el bloqueo", dijo la analista Victoria Coates al medio Just The News.
"Y Irán no estaba preparado para eso. Así que esperaban poder seguir sacando unos 750,000 barriles [de petróleo] al día, seguir recibiendo sus importaciones críticas, y eso es realmente muy importante. La mayoría de la gente no aprecia esto porque Irán no ha invertido nada en su propia economía. Dependen en gran medida de las importaciones. Cortamos todo eso, y así, lentamente durante el verano... simplemente los estamos estrangulando", analizó Coates.
El D-Day económico de Trump le llegó a Teherán.
Justo un día antes del anuncio del presidente, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron que suspenderían todo el comercio y las transacciones financieras con Irán después de que el régimen terrorista dispara un misil a uno de sus barcos.
En junio, el Tesoro estadounidense sancionó a Ali Ansari, el banquero personal del nuevo Líder Supremo Mojtaba Khamenei, un ciudadano iraní que vive en en Dubái que ha utilizado sus vínculos con el régimen iraní para malversar fondos gubernamentales y acumular "una red global de propiedades de inversión y tenencias financieras".
China, que recibe la mayor parte de su petróleo de Irán y sus bancos ayudan al régimen a burlas las sanciones, también enfrentaría acciones por parte de Washington si no se pone al día y apoya el bloqueo económico. El régimen comunista de Xi Jinping también le ha vendido a Teherán la tecnología y los insumos requeridos para construir su arsenal de drones de ataque y misiles.
La economía de Irán sufre de una inflación alta, un desempleo galopante y una disminución de la producción agrícola tras años de sequía, tres factores que llevaron a la República Islámica al borde del colapso político en febrero pasado, y que solo una violenta represión puso fin a la ola de manifestaciones.
Pekin tiene que empezar a presionar a su régimen aliado, dijo Bessent.