El Concejo Municipal de Minneapolis analiza una propuesta para revertir una prohibición vigente desde 1988 que impide el funcionamiento de ''saunas LGTB'', establecimientos donde adultos pueden mantener relaciones sexuales consentidas. La iniciativa busca actualizar la normativa local, reemplazando lo que los funcionarios demócratas consideran un lenguaje ''estigmatizante'' por definiciones más inclusivas que permitan regular este tipo de espacios bajo criterios de salud pública.
La ordenanza original fue aprobada en el contexto de la crisis del VIH/SIDA, cuando las autoridades locales prohibieron locales que facilitaran conductas sexuales consideradas de alto riesgo. Desde entonces, este tipo de establecimientos ha permanecido fuera de la legalidad en la ciudad. Ahora, el debate ha resurgido impulsado por organizaciones como la ''Safer Sex Spaces Coalition'', que promueve la legalización y regulación de estos espacios.
De acuerdo con sus dementes impulsores, la reapertura de estos permitiría ''mejorar las estrategias de prevención del VIH'' y otras enfermedades de transmisión sexual. Argumentan que estos espacios podrían ofrecer acceso a pruebas, información sanitaria y medidas de protección, además de reducir la práctica de encuentros en lugares clandestinos sin supervisión. En ese sentido, sostienen que la prohibición vigente ha quedado obsoleta frente a los avances en salud pública y educación sexual.

La propuesta también cuenta con el respaldo de algunos miembros del Concejo Municipal, entre ellos el concejal Jason Chavez, quien señaló que este tipo de restricciones históricamente han afectado a la comunidad LGBTQ+, contribuyendo a su ''estigmatización'' y ''criminalización''. Según su postura, la reforma busca reconocer estos espacios como ámbitos de encuentro social y comunitario, además de regular su funcionamiento.










