La administración de Donald Trump intensificó la ofensiva contra la organización criminal venezolana al multiplicar las recompensas por información que permita capturar a sus máximos responsables, señalados por narcotráfico, asesinatos, secuestros y operaciones terroristas en varios países.
El gobierno de Estados Unidos anunció un aumento significativo de las recompensas económicas para conseguir la captura de los tres principales dirigentes del Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales más violentas de América Latina, designada como Organización Terrorista Extranjera por la Administración del presidente Donald Trump en 2025. Las nuevas ofertas, coordinadas entre el Departamento de Estado, el FBI, la Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Departamento de Justicia, ascienden a un total de hasta 50 millones de dólares.
La medida representa una intensificación de la estrategia estadounidense para desmantelar las estructuras de mando y las redes internacionales de una organización que ha extendido sus actividades mucho más allá de Venezuela. Washington busca utilizar incentivos económicos para obtener información que permita localizar, detener y llevar ante la justicia a sus principales responsables, cuyos antecedentes incluyen narcotráfico, minería ilegal de oro, asesinatos, extorsiones y secuestros.

El anuncio fue realizado el jueves por la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado, dentro del Programa de Recompensas contra el Crimen Organizado Transnacional.
El mayor incremento corresponde a Yohan José Romero, conocido también como ''Yohan Petrica'', identificado en documentos judiciales como el actual máximo responsable del Tren de Aragua. La recompensa por información que conduzca a su arresto o condena pasó de 4 millones a un máximo de 20 millones de dólares.
Romero es señalado como el encargado de dirigir las operaciones generales de la organización, que incluyen actividades de narcotráfico, explotación ilegal de oro en Venezuela y asesinatos. Su posición dentro de la estructura criminal lo convierte en uno de los principales objetivos de las autoridades estadounidenses.















