No obstante, su promesa de impedir el ingreso de un conservador a la Corte Suprema plantea interrogantes sobre la coherencia de ese argumento. La independencia judicial y el respeto al Estado de derecho implican evaluar a los candidatos por sus antecedentes, experiencia y capacidad para interpretar la Constitución, no simplemente por si sus posiciones ideológicas coinciden con las preferencias del partido que controla el Senado.
Durante su primer mandato, Trump consiguió designar a tres integrantes de la Corte Suprema: Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett. Sus confirmaciones reflejaron distintos niveles de respaldo bipartidista: Barrett recibió únicamente votos republicanos, mientras que Kavanaugh obtuvo el apoyo de un demócrata y Gorsuch consiguió tres votos demócratas.













