La Corte Suprema de Estados Unidos mostró este martes señales de respaldo a varias instituciones católicas que impugnaron las condiciones impuestas por Colorado para participar en un programa público de educación preescolar. Durante una audiencia, los jueces conservadores cuestionaron que el estado obligue a los centros religiosos a firmar un compromiso de no discriminación relacionado con la orientación sexual y la ''identidad de género'' de los alumnos y sus padres, bajo la amenaza de excluirlos del financiamiento público.
El caso enfrenta la libertad religiosa protegida por la Primera Enmienda con las políticas anti-discriminatorias del estado. En el centro de la controversia se encuentra el programa ''Universal Preschool'', puesto en marcha en 2023, que ofrece 15 horas semanales de educación preescolar gratuita a todos los niños de cuatro años de Colorado.
La iniciativa permite participar a establecimientos públicos, privados y religiosos, pero exige que todos suscriban un acuerdo por el cual se comprometen a no condicionar la inscripción de los menores a la orientación sexual o identidad de género de sus padres o de los propios estudiantes.

La Arquidiócesis de Denver y varias parroquias católicas consideran que esa exigencia vulnera sus convicciones religiosas y constituye una forma de discriminación contra las instituciones de fe. El argumento es que el gobierno no puede obligarlas a abandonar sus principios doctrinales como condición para acceder a un beneficio público disponible para otros establecimientos educativos.
Durante la audiencia, los jueces Samuel Alito, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett cuestionaron diferentes aspectos de la normativa estatal. El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, también expresó dudas sobre los argumentos de ambas partes, aunque planteó interrogantes sobre el alcance que tendría la protección solicitada por las escuelas.














