El gobierno del presidente Donald Trump ha intensificado su estrategia para hacer cumplir las leyes migratorias de Estados Unidos mediante la imposición de multas civiles a inmigrantes ilegales que se niegan a abandonar el país después de recibir una orden definitiva de deportación. Según informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), desde el inicio de la administración Trump se han emitido aproximadamente 103.000 multas, cuyo valor acumulado supera los USD 84.000 millones.
Las sanciones incluyen una multa de USD 998 diarios para los inmigrantes ilegales que permanecen en Estados Unidos pese a contar con una orden final de expulsión. La administración sostiene que estas medidas buscan aumentar los incentivos para que quienes no tienen autorización legal para permanecer en el país abandonen voluntariamente el territorio estadounidense antes de enfrentar consecuencias más severas.
''Nuestro mensaje a los inmigrantes ilegales es claro: váyanse ahora'', declaró Lauren Bis, subsecretaria adjunta de Asuntos Públicos del DHS. La funcionaria advirtió que quienes decidan permanecer en Estados Unidos podrían enfrentar multas, arresto y deportación.
Bis también destacó una alternativa ofrecida por el gobierno federal a través de la aplicación ''CBP Home''. Los inmigrantes que opten por la salida voluntaria pueden recibir un vuelo gratuito de regreso a su país de origen y un incentivo económico de USD 2.600. La administración Trump presenta este programa como una opción para quienes prefieran abandonar Estados Unidos voluntariamente en lugar de enfrentar procedimientos de detención y expulsión.














