En una audaz jugada legislativa, los republicanos acoplaron la SAVE America Act a una ley de defensa, obligando al Senado a no ignorar esta reforma electoral.
En una victoria clave para el gobierno de Trump y la transparencia electoral, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este miércoles la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) y las cláusulas de la ley SAVE America en una ingeniosa maniobra legislativa que terminó con una votación de 217 a 209.
La medida aprobada exige una prueba de ciudadanía estadounidense al registrarse para votar y endurece los requisitos de identificación de los votantes para las elecciones legislativas de medio término de 2026, blindando los comicios contrael fraude demócrata.
Este hito legislativo se concretó gracias a semanas de intensa presión de parte de la militancia trumpista sobre los legisladores republicanos y, en especial, sobre el presidente de la Cámara, Mike Johnson. La base del presidente pedía que la Ley SAVE America fuera anexada a un proyecto de ley de tratamiento obligatorio por el Congreso (como el de defensa), en lugar de permitir que la iniciativa por sí sola pierda fuerza en el Senado.
Así las cosas, la Cámara baja aprobó primero una resolución para acoplar la Ley SAVE America a la NDAA, superando la feroz oposición demócrata e incorporando la reforma electoral dentro de una ley de seguridad nacional de aprobación obligatoria, lo que hace más difícil que el Senado la ignore.
La base trumpista demanda la aprobación de la ley SAVE America.
Se decide en el Senado
La ley SAVE America es uno de los proyectos de ley más importantes de la presidencia de Trump, al que el mandatario le ha dado máxima prioridad, insistiendo en que los republicanos deben garantizar que las elecciones federales sean libres y justas y estén libres del fraude demócrata.
Solo un diputado demócrata —Jared Golden, de Maine— votó a favor de la medida, mientras que por el lado republicano el antisemita Thomas Massie, que perdió su interna frente a un candidato trumpista y no puede ser reelecto, fue el único de la bancada oficialista en votar en contra.
A partir de ahora,el futuro del proyecto queda en manos del Senado, donde los republicanos continúan enfrentando trabas reglamentarias y oposición por parte de la vieja guardia del partido. Los demócratas en la Cámara Alta ya prometieron oponerse a la legislación, mientras Trump presiona para que esta legislación vital sea sancionada antes de los comicios.