La salida de Karoline Leavitt de la Casa Blanca no solamente marca el final de una de las figuras más reconocibles de la segunda administración de Donald Trump, sino que tambíen cierra una etapa que transformó la relación entre el Gobierno estadounidense y los medios de comunicación, con una apertura inédita hacia periodistas independientes, nuevas plataformas y proyectos que durante años habían quedado fuera del circuito tradicional.
Desde su primera conferencia como secretaria de Prensa, el 29 de enero de 2025, Leavitt dejó en claro que la Casa Blanca cambiaría las reglas. La vocera anunció que la administración comenzaría a recibir solicitudes de acreditación de periodistas independientes, podcasters, influencers y creadores de contenido, además de crear un asiento específico para los denominados “new media” dentro de la sala de prensa. También informó que trabajarían para restituir las credenciales de 440 periodistas que habían sido revocadas durante la administración de Joe Biden.
Leavitt fue la vocera de Trump que acreditó a La Derecha Diario.
La propia Leavitt explicó entonces que millones de estadounidenses, especialmente los jóvenes, habían dejado de depender exclusivamente de la televisión y los diarios tradicionales para informarse y migraban hacia podcasts, blogs, redes sociales y medios independientes. Para la administración Trump, la Casa Blanca debía adaptarse a ese nuevo ecosistema en lugar de seguir reservando sus espacios de mayor relevancia para las grandes corporaciones periodísticas.
La Derecha Diario fue uno de los medios que logró ingresar a la Casa Blanca bajo esa nueva política. En noviembre de 2025, su director, Javier Negre, participó de una conferencia encabezada por Leavitt y pudo interrogar directamente a la secretaria de Prensa sobre la situación de los periodistas asesinados en México, la política de Claudia Sheinbaum y el combate contra los cárteles.
Javier Negre tuvo el privilegio de realizar múltiples preguntas a la vocera.
Durante aquella intervención, Leavitt destacó públicamente la incorporación de nuevas voces a la sala de prensa y celebró que medios independientes comenzaran a participar de las conferencias presidenciales. Para LDD, significó acceder directamente al corazón político de Washington dentro de la apertura impulsada por una vocera que decidió disputar el monopolio informativo de los grandes medios estadounidenses.
Ese cambio estuvo acompañado por una confrontación permanente con el denominado legacy media. En su debut, Leavitt afirmó que su equipo no toleraría informaciones falsas sobre Trump o su familia y que señalaría públicamente a los medios cuando considerara que difundían datos incorrectos o desinformación.
Con apenas 27 años al asumir, Leavitt se convirtió en la secretaria de Prensa más joven de la historia de Estados Unidos. Ahora, a los 28, dejará el cargo a finales de agosto para dedicar más tiempo a sus dos hijos, aunque continuará cerca del presidente como una de sus principales asesoras externas.