Tras más de 21 horas de conversaciones en Pakistán -las negociaciones directas de más alto nivel entre EEUU e Irán desde la Revolución Islámica de 1979-, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó de manera tajante que el régimen iraní se negó a aceptar las demandas fundamentales y las líneas rojas estadounidenses.
"Hemos estado en esto durante 21 horas y hemos tenido una serie de discusiones sustantivas con los iraníes. Esa es la buena noticia", detalló Vance. "La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo. Y creo que esa es una noticia mucho peor para Irán de lo que lo es para los Estados Unidos de América".
"Así que regresamos a los Estados Unidos no habiendo llegado a un acuerdo", fue la frase usada por Vance en su concurrencia a la prensa. El vicepresidente encabezó la delegación estadounidense junto a los enviados especiales y Steve Witkoff y Jared Kushner, dejando en claro que EEUU cuenta con posiciones no negociables sobre el programa nuclear iraní, los misiles balísticos, el apoyo a grupos terroristas y el Estrecho de Ormuz.

Las líneas rojas estadounidenses
"Hemos dejado muy claro cuáles son nuestras líneas rojas, en qué cosas estamos dispuestos a ceder y en qué cosas no, y lo hemos expresado con la mayor claridad posible", señaló Vance. "Irán puede haber optado por no aceptar nuestros términos".









