El presidente Donald Trump anunció este miércoles por la noche lo que calificó como "la operación económica más aplastante jamás emprendida contra cualquier país", poniendo en aviso a las naciones, instituciones financieras y empresas que hagan negocios con el régimen terrorista iraní.
"ANUNCIO LA OPERACIÓN ECONÓMICA MÁS APLASTANTE JAMÁS EMPRENDIDA CONTRA CUALQUIER PAÍS", sentenció Trump en una publicación su red social. "También anuncio que cualquier país que permita que sus instituciones financieras, empresas, etc., proporcionen cualquier salvavidas a Irán enfrentará por sí mismo TREMENDAS consecuencias económicas", aseguró el presidente.
Con este anuncio, Trump se aleja de buscar una resolución militar rápida para la guerra y se aboca a una estrategia de asfixia económica sostenida contra la República Islámica, en una campaña que podría incluir sanciones adicionales a las redes petroleras y canales financieros del régimen, así como presión sobre las empresas y bancos extranjeros que ayuden a Teherán a burlar el cerco financiero.
Trump anunció una campaña de presión económica contra Irán nunca antes vista.
Quien lidera esta campaña de presión es el secretario del Tesoro del gobierno de Trump, Scott Bessent, que la semana pasada anticipó que Washington impondría medidas contra Irán "nunca antes vistas", con el foco puesto en la industria petrolera iraní que sustenta al país.
Las sanciones también podrían recaer en las refinerías chinas que compran petróleo iraní o bien en las instituciones financieras de Pekin que procesan los fondos de la dictadura islámica. Cabe destacar que China compra más del 80% del petróleo enviado por Irán.
Trump viene advirtiendo hace semanas que la economía iraní continúa deteriorándose y que Estados Unidos tiene el control de los activos del régimen que han sido congelados en los últimos años. Teherán entró a la guerra con una inflación del 66% mensual, una moneda debilitada, falta de energía y problemas económicos estructurales y, ahora, los ataques de Trump dejaron una infraestructura dañada, un comercio interrumpido y una falta de producción.
Trump sigue teniendo un objetivo central en su política hacia Teherán: que el régimen nunca pueda hacerse con un arma nuclear, por lo que debe renunciar —voluntariamente o por las fuerza— a su programa nuclear.
Bessent lidera esta campaña de asfixia financiera.