El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reveló un intento de atentado con explosivos contra una base militar estratégica en Florida y confirmó la detención de dos ciudadanos chinos que residían ilegalmente en Estados Unidos, en un caso que elevó las alertas sobre seguridad nacional e inmigración.
La investigación identificó a Alen Zheng como el principal sospechoso de haber colocado un artefacto explosivo improvisado el 10 de marzo en las inmediaciones de la base aérea de MacDill, una instalación que alberga al Comando Central de los Estados Unidos y al Comando Central de Operaciones Especiales. Tras el hecho, el acusado logró salir del país y trasladarse a China, donde permanece prófugo. La justicia estadounidense le imputa cargos por intento de destrucción de propiedad gubernamental mediante explosivos, fabricación ilegal de un dispositivo destructivo y posesión de un artefacto no registrado, delitos que contemplan penas de hasta 40 años de prisión.
En paralelo, agentes del FBI arrestaron el 17 de marzo a su hermana, Ann Mary Zheng, tras su regreso desde el extranjero. Los fiscales la acusan de encubrimiento y manipulación de pruebas. De acuerdo con la causa, la mujer habría intentado eliminar evidencia clave al limpiar y vender un vehículo utilizado en el hecho. En adición, peritajes posteriores detectaron restos de material explosivo en el interior del automóvil, lo que reforzó las sospechas en su contra.










