El ex-colaborador de los medios estatales chinos recibió USD 100.000 durante siete años y fue detenido tras intentar reclutar a un funcionario de Trump.
Un ciudadano estadounidense que durante años colaboró con agentes de inteligencia chinos y trabajó para medios estatales de ese país fue condenado el 1 de septiembre a dos años de prisión por actuar como agente de China, en un caso que fiscales estadounidenses calificaron como representativo de las operaciones de espionaje de Beijing dentro de Estados Unidos.
Thomas Pauken II, de 51 años, se declaró culpable en junio después de haber recibido aproximadamente 100.000 dólares durante siete años de parte de su principal contacto con la inteligencia china. Según los documentos judiciales, Pauken elaboraba informes y obtenía información que posteriormente era entregada a funcionarios chinos. Su contacto le había indicado que algunos de esos reportes llegarían directamente al líder chino Xi Jinping.
Pauken fue detenido en febrero, pocos días después de intentar reclutar a un funcionario vinculado con la administración del presidente Donald Trump para que colaborara con su contacto chino. Durante la audiencia de sentencia celebrada el 1 de septiembre, el fiscal estadounidense Eli Ross describió la conducta del acusado como ''emblemática'' de las operaciones de espionaje de China.
Un periodista estadounidense fue condenado a dos años de prisión por colaborar con agentes de los servicios de inteligencia chinos
Ross sostuvo que Pauken tomó una ''decisión consciente'' de continuar colaborando con las autoridades chinas pese a saber que sus acciones eran incorrectas. El fiscal también señaló que el acusado publicó artículos en medios estatales chinos bajo su propio nombre y posteriormente eliminó registros de sus comunicaciones para dificultar que las autoridades estadounidenses detectaran sus actividades.
La conducta de Pauken continuó incluso después de que el FBI emitiera en 2025 una advertencia relacionada con las actividades de inteligencia chinas. Según los fiscales, el acusado llegó a ofrecer un bono de 10.000 dólares para ayudar a Beijing a cultivar una fuente de información dentro de Estados Unidos.
''Lo hizo por dinero; lo hizo por prestigio'', afirmó Ross durante la audiencia. ''Eligió este camino y fue descubierto''.
Pauken, no cuestionó los hechos presentados por el gobierno. Durante su intervención, aseguró que los meses que pasó en confinamiento solitario le permitieron reflexionar sobre el daño que había causado a su país. Reconoció además que había obtenido información sensible y que efectivamente la había comunicado a ciudadanos chinos.
Pauken continuó trabajando con las autoridades del régimen de Xi Jinping, a sabiendas de que le estaba causando un daño a su país
El acusado se trasladó a China alrededor de 2010 y posteriormente trabajó para varias de las principales organizaciones de medios estatales del país, entre ellas ''China Central Television'' y su división internacional, ''CGTN''. Los registros judiciales muestran que realizó seis viajes a Estados Unidos desde 2019, permaneciendo en el país durante períodos que iban de varios días a varias semanas.
Los fiscales sostuvieron que esos viajes tenían como objetivo reclutar personas capaces de proporcionar información a las autoridades chinas. Su principal contacto, identificada en los documentos judiciales como ''Cathy'', normalmente le transfería entre 7.000 y 8.000 dólares para cubrir cada viaje.
Pauken recopilaba informes y grababa entrevistas siguiendo preguntas formuladas por ''Cathy''. Parte de la información estaba relacionada con las opiniones y decisiones de la administración presidencial y con una persona que posteriormente comenzó a trabajar para una agencia federal. Después de enviar los materiales, Pauken eliminaba los mensajes cuando recibía confirmación de que habían sido recibidos.
El Departamento de Justicia asegura que Pauken vendió informes a agentes chinos en Wuhan interesados en las operaciones del gobierno de Trump
El Departamento de Justicia también señaló que Pauken vendió informes a un grupo de personas de Wuhan interesado en obtener información sobre tecnología y sobre el propio departamento, además de buscar su ayuda para realizar actividades de ciberespionaje. Asimismo, colaboró con otros dos individuos radicados en China, identificados como ''Richard'' y ''William'', quienes afirmaban que la información sería destinada a Japón. Sin embargo, Pauken creía que ambos trabajaban para el Estado chino.
Su abogado, Charles Burnham, intentó presentar una imagen diferente de las motivaciones de su cliente. Argumentó que Pauken no actuó principalmente por dinero, sino que buscaba una nueva oportunidad después de una infancia difícil y que China le había ofrecido la posibilidad de comenzar de nuevo. También sostuvo que su cliente creía que estaba contribuyendo a mejorar las relaciones entre Estados Unidos y China.
Burnham señaló que los 100.000 dólares recibidos durante siete años no representaban una cantidad capaz de cambiar la vida de Pauken. La jueza Leonie Brinkema rechazó ese argumento y señaló que esa suma tenía un poder adquisitivo considerable en China. Los fiscales habían solicitado una condena de 36 meses, destacando que Pauken y su esposa compraron dos apartamentos por unos 400.000 dólares en 2023 y disfrutaron de unas vacaciones familiares pagadas por Beijing.
A pesar de los intentos de los abogados de Pauken por limpiar su nombre, el acusado aceptó la responsabilidad y aclaró que cumplirá con la condena establecida
Finalmente, Brinkema impuso dos años de prisión y tres años de libertad supervisada. Durante ese período, Pauken no podrá viajar al extranjero. El acusado se mostró arrepentido y expresó preocupación por su esposa y su hijo, quienes permanecen en China.
Su abogado afirmó después de la audiencia que Pauken aceptó la responsabilidad y respetará la sentencia. También destacó que, según lo acordado por el gobierno durante el proceso, el acusado no entregó información clasificada a China.
El caso también tuvo una dimensión familiar. El padre de Pauken, Thomas Pauken, estuvo presente en la audiencia. El mayor dirigió durante la administración de Ronald Reagan un grupo de trabajo federal relacionado con programas de voluntariado y posteriormente presidió el Partido Republicano de Texas. No realizó declaraciones al abandonar el tribunal.