La Policía belga arrestó a un inmigrante marroquí de 23 años que transportaba un fusil de asalto tipo Kalashnikov cargado, oculto dentro de una bolsa entre ropa de bebé y de niño.
El extranjero había llegado en tren desde Francia y, según la información disponible, cuenta con un permiso de residencia español.
El arresto tuvo lugar el pasado jueves, alrededor de las 9:30, después de que funcionarios de Aduanas detectaran que el sospechoso se encontraba visiblemente nervioso y aparentemente intentaba evitar un control. El marroquí trató de mezclarse entre pasajeros del Eurostar, pero fue apartado para una inspección más exhaustiva.
Rifle Kalashnikov.
Durante el procedimiento, los agentes encontraron el arma de guerra cargada escondida debajo de prendas infantiles. Una patrulla conjunta integrada por policías y militares intervino de inmediato y procedió a detenerlo.
Tras el arresto, el juez de instrucción ordenó la prisión preventiva y le atribuyó inicialmente los delitos de pertenencia a una organización criminal y posesión ilegal de un arma de guerra. El detenido deberá comparecer el miércoles ante la cámara del consejo, que tendrá que resolver si prolonga su detención.
La investigación del caso
La investigación tomó una dirección vinculada al crimen organizado después de que la Policía Federal belga descartara inicialmente la existencia de elementos suficientes para considerar al detenido un terrorista islámico.
Entre las hipótesis que manejan los investigadores se encuentra la posibilidad de que el Kalashnikov esté relacionado con la disputa entre clanes de la denominada Mocromafia y organizaciones criminales balcánicas por el control del mercado de la droga en Bruselas.
La policía belga.
La detención ocurre además en un contexto de creciente violencia vinculada al narcotráfico en la capital belga. Durante 2026, Bruselas registró una media cercana a diez tiroteos mensuales, de acuerdo con datos de la Fiscalía belga. Los enfrentamientos dejaron hasta el momento al menos dos muertos y numerosos heridos.
La situación llevó a reforzar la seguridad mediante patrullas conjuntas de policías y militares en distintos puntos de la ciudad, entre ellos la propia estación de Bruselas-Midi, donde fue interceptado el sospechoso.
Organizaciones criminales marroquíes
La llamada Mocromafia está compuesta por diferentes clanes criminales cuyos integrantes tienen mayoritariamente raíces marroquíes.
No se trata de una única organización jerárquica, sino de una constelación de grupos que durante años construyeron redes de distribución de drogas en Bélgica y Países Bajos y adquirieron una posición relevante en el tráfico europeo de hachís mediante sus conexiones con Marruecos.
A su vez, el puerto de Amberes constituye un punto estratégico para el narcotráfico internacional, mientras que organizaciones de origen balcánico tienen una fuerte presencia en la introducción de cocaína a través de los grandes puertos europeos.
Los clanes vinculados a la Mocromafia cuentan con extensas redes de distribución y venta, en un escenario de disputa por el control del negocio.
Ahora, las autoridades belgas buscan establecer el origen del Kalashnikov, determinar hacia dónde se dirigía y esclarecer para qué organización presuntamente trabajaba el detenido.