Desde el año 2024, Groenlandia prohibió el uso directo de Starlink para los consumidores locales y estableció un monopolio estatal de telecomunicaciones administrado por Tusass.
Esta situación obliga a los usuarios de la isla a depender de los servicios estatales mientras quedan excluidos de una alternativa privada con mejor servicio y menores costos.
El gobierno, la Unión Europea y la operadora justifican las restricciones bajo el argumento de proteger y financiar la infraestructura crítica de Groenlandia y el ártico.
Sin embargo, el esquema supone que los consumidores no pueden contratar libremente Starlink para acceder a internet satelital y deben permanecer dentro del sistema administrado por el operador estatal, el cual ofrece una velocidad extremadamente baja.
Tusass.
La prohibición fue formalizada a principios de 2024, después de que la Autoridad de Telecomunicaciones de Groenlandia detectara a un pequeño grupo de personas que operaba terminales de Starlink de manera privada.
A partir de ese episodio, el organismo publicó un manual regulatorio y legal que ratificó que cualquier conexión satelital directa al consumidor que evada el monopolio de Tusass infringe la Ley de Telecomunicaciones del país.
Un servicio estatal más caro y de peor calidad
La medida adquiere especial relevancia por la diferencia entre los servicios disponibles. Históricamente, las tarifas de internet de Tusass pueden alcanzar aproximadamente el doble del precio de una suscripción estándar de Starlink, una diferencia que genera fuertes quejas por su impacto económico en las comunidades locales.
A esto se suma una brecha considerable en materia de velocidad. Tusass, mediante la red LEO de Eutelsat OneWeb, elegida por las autoridades locales como parte de una alianza europea, incrementó recientemente sus velocidades en el norte de la isla de 6 Mbps a 15 Mbps. Starlink, en cambio, ofrece rangos estándar globales de entre 50 Mbps y 200 Mbps.
Starlink.
La decisión de excluir a Starlink se produjo precisamente mientras Groenlandia optaba por endurecer su monopolio estatal de telecomunicaciones.
Una de las principales razones por las que Starlink no fue habilitado en el país es el modelo comercial de la compañía estadounidense, que exige acceso directo al consumidor sin intermediarios locales.
De esta manera, el modelo regulatorio groenlandés mantiene un mercado cerrado en el que Tusass conserva el control de las telecomunicaciones y los consumidores no pueden acceder directamente a Starlink.
La combinación entre las condiciones geográficas del Ártico y el esquema comercial regulado hace que el acceso a internet local resulte considerablemente más costoso y lento frente a la alternativa ofrecida por la compañía de Elon Musk.
Así, Groenlandia consolidó un modelo que restringe la competencia en el mercado de telecomunicaciones y mantiene a los usuarios atados a un monopolio estatal que ofrece precios más elevados y velocidades significativamente inferiores.