El régimen de Alexander Lukashenko anunció que liberará a más de 200 presos políticos gracias a la presión de Donald Trump.
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La liberación de 250 prisioneros políticos en Bielorrusia, anunciada este jueves, marca el mayor gesto del gobierno de Alexander Lukashenko en el marco de negociaciones con Estados Unidos para aliviar sanciones internacionales. La medida forma parte de un proceso de acercamiento diplomático que busca poner fin a años de aislamiento tras la represión de protestas en 2020.
El acuerdo fue resultado de conversaciones en Minsk entre Lukashenko y John Coale, representante del presidente estadounidense Donald Trump. Según fuentes diplomáticas, estas negociaciones han vinculado directamente la liberación progresiva de detenidos con la flexibilización de sanciones económicas impuestas por Washington.
Entre los liberados figura la activista Marfa Rabkova, integrante de la organización de derechos humanos Viasna, quien cumplía una condena de casi 15 años por cargos de ''extremismo'' que fueron siempre negados por ella. También fueron excarcelados periodistas, blogueros y opositores políticos. No obstante, organizaciones independientes estiman que más de 1.100 personas continúan detenidas por motivos políticos.
La liberación de los prisioneros políticos se dio tras una reunión entre el representante de Trump John Coale y Lukashenko
Desde Washington, la administración de Trump valoró positivamente el avance. Como parte del entendimiento, Estados Unidos anunció el levantamiento de sanciones sobre dos bancos bielorrusos y el Ministerio de Finanzas, además de medidas previas que permitieron reanudar parcialmente el comercio de potasa, uno de los principales productos de exportación del país.
Coale señaló que existe la expectativa de que todos los prisioneros políticos sean liberados antes de fin de año. De concretarse ese objetivo, Estados Unidos consideraría eliminar completamente las sanciones impuestas tras la crisis política de 2020. Asimismo, el enviado estadounidense indicó que Lukashenko fue instado a detener nuevas detenciones, en lo que describió como un mensaje claro sobre los límites del acercamiento bilateral.
El proceso también tiene implicaciones geopolíticas. Bielorrusia mantiene una estrecha relación con Rusia y su presidente, Vladimir Putin, a quien Lukashenko ha respaldado en la guerra en Ucrania. Sin embargo, Washington considera que un mayor diálogo con Minsk podría abrir espacios de influencia indirecta en la región.
La administración Trump levantó sanciones económicas a Bielorrusia y considera más desregulaciones a medida que siga la liberación de prisioneros
En este contexto, no se descarta una eventual visita de Lukashenko a Estados Unidos, lo que representaría un cambio significativo en su posición internacional tras años de aislamiento. Analistas señalan que este posible acercamiento refleja una estrategia pragmática de la administración Trump, centrada en obtener concesiones concretas en materia de derechos humanos mediante negociación directa.
Por su parte, la líder opositora en el exilio, Sviatlana Tsikhanouskaya, calificó las liberaciones como ''un momento de alivio y esperanza'', aunque advirtió que la situación sigue siendo crítica mientras permanezcan detenidos otros activistas. ''Nuestro objetivo sigue siendo liberar a todos y poner fin a la represión'', afirmó en un comunicado.