Las colonias felinas de Ceuta atraviesan una situación crítica tras la invasión migratoria, según denuncian las cuidadoras voluntarias que se encargan de alimentar y proteger a los animales.
Casi tres semanas después de la entrada masiva e irregular registrada el 30 de julio, las voluntarias aseguran que numerosos gatos desaparecieron de sus hábitats o hasta fueron encontrados muertos, y que varias colonias fueron afectadas por la ocupación de distintas zonas por grupos de inmigrantes marroquíes.
La situación afecta especialmente a colonias ubicadas en sectores de difícil acceso. Las cuidadoras sostienen que la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos modificó las condiciones de esos espacios y provocó el desplazamiento de los animales.
Un gato muerto.
Las voluntarias aseguran que, pese al escenario, no dejaron de cumplir con sus tareas de alimentación y cuidado. Al mismo tiempo, reclaman mayor respaldo de las autoridades locales y señalan particularmente a la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, responsable de las colonias felinas.
Uno de los principales problemas denunciados se registra en las inmediaciones de la desaladora. Según las cuidadoras, la presencia de personas en ese sector convirtió prácticamente en inhabitables algunos de los espacios utilizados por los gatos.
Al tratarse de animales territoriales, el desplazamiento puede obligarlos a abandonar las zonas que habitualmente ocupan y buscar nuevos lugares para sobrevivir. Las voluntarias advierten que, en ese proceso, quedan expuestos a problemas como la falta de alimento y agua o el riesgo de ser atropellados.
Inmigrantes ilegales y Pedro Sánchez.
La misma situación alcanzó otros sectores de Ceuta, entre ellos Huerta Téllez, Carmelitas, la calle Goya y las barriadas del Príncipe, Sidi Embarek y Punta Blanca, donde las cuidadoras denuncian la instalación de asentamientos improvisados.
“Se puede decir claramente que faltan gatos. ¿Dónde están? A día de hoy no se sabe”, resumen las voluntarias al describir la situación de las colonias.
Gatos muertos y gaviotas devoradas
Uno de los testimonios más preocupantes fue aportado por una administradora de una de estas colonias, quien confirmó el desplazamiento de los animales y describió el estado en el que encontró a algunos ejemplares.
"Al entrar la gente, los gatos se han marchado de su hábitat, como ocurre en cualquier espacio natural", explicó la administradora.
Según su testimonio, además, encontró "muchos gatos muertos, cortados", algunos de los cuales presentaban heridas especialmente graves: "les falta medio cuerpo". También aseguró haber encontrado animales que habían sido atravesados con un punzón y otros gatos que habían sufrido maltrato.
Por otra parte, la mujer encontró palomas y gaviotas devoradas, lo que generó aún mayor preocupación.
El miedo de las cuidadoras se concentra no solo en los gatos que permanecen en las colonias, sino también en aquellos que desaparecieron y cuyo paradero desconocen. El desplazamiento de los animales, sumado a las denuncias sobre ejemplares muertos y maltratados, profundizó la alarma entre quienes diariamente se ocupan de su cuidado.
Las voluntarias insisten en que los gatos comunitarios forman parte del patrimonio de Ceuta y reclaman que las autoridades adopten medidas para proteger las colonias, en el marco de la llegada de miles de inmigrantes ilegales.