Aleksandr Lukashenko mostró su disposición a reunirse con las autoridades de los Estados Unidos y firmar un acuerdo.
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El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, afirmó que está dispuesto a reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para firmar un ''gran acuerdo'' entre ambos países, siempre que este sea preparado previamente a nivel técnico y contemple los intereses de ambas partes. La declaración fue realizada durante una entrevista concedida a la cadena rusa ''RT'', cuyos extractos se difundieron recientemente.
Según Lukashenko, Minsk y Washington ya mantienen conversaciones preliminares sobre diversos temas, aunque evitó precisar cuáles son los puntos específicos en discusión. El mandatario subrayó que el eventual acuerdo no debe limitarse al levantamiento de sanciones impuestas por Occidente, sino abarcar una agenda más amplia de cooperación. ''Estamos listos para un acuerdo, pero debe prepararse de manera que refleje los intereses tanto de Estados Unidos como de Bielorrusia'', señaló.
El líder bielorruso también dejó claro que una reunión personal con Trump no es un objetivo en sí mismo, aunque reconoció que estaría dispuesto a concretarla una vez que las negociaciones técnicas hayan avanzado lo suficiente. En ese sentido, indicó que el calendario dependerá de la rapidez con la que ambas partes logren resolver sus diferencias.
El mandatario bielorruso busca establecer un contacto directo con su homólogo estadounidense para intentar reinsertarse en los mercados mundiales
Las declaraciones se producen en un contexto de posibles gestiones diplomáticas impulsadas por el entorno de Trump. En marzo, su enviado, John Coale, sugirió que Lukashenko podría visitar Estados Unidos en un futuro cercano. De materializarse, este viaje representaría un giro significativo en la política exterior hacia Bielorrusia, cuyo mandatario ha sido durante años objeto de aislamiento internacional por denuncias de violaciones de derechos humanos y su alineamiento con Moscú.
Precisamente, uno de los principales obstáculos para una normalización de relaciones con Occidente sigue siendo la estrecha alianza de Lukashenko con el presidente ruso, Vladimir Putin. Bielorrusia ha respaldado la ofensiva militar rusa en Ucrania, lo que ha generado fuertes críticas de Estados Unidos y la Unión Europea. Aunque Minsk no ha desplegado tropas en el conflicto, su apoyo político y logístico ha sido suficiente para mantener vigentes las sanciones económicas y diplomáticas en su contra.
En este escenario, analistas interpretan las recientes declaraciones de Lukashenko como un intento de reposicionar a Bielorrusia en el tablero geopolítico, buscando un equilibrio entre su dependencia de Rusia y la necesidad de aliviar la presión internacional. La posibilidad de un acuerdo con Washington podría ofrecer a Minsk nuevas oportunidades económicas y políticas, sin necesariamente romper sus vínculos estratégicos con Moscú.
La relación entre Putin y Lukashenko ha sido uno de los mayores limitantes para la normalización de las relaciones entre Bielorrusia y Estados Unidos
Paralelamente, Lukashenko ha insistido en reforzar la seguridad interna del país. A comienzos de abril, tras una revisión exhaustiva de las fuerzas armadas, convocó a unos 300 altos mandos militares y planteó la necesidad de movilizar a la población ante un entorno internacional cada vez más incierto. El mandatario advirtió sobre los riesgos externos y defendió la preparación del país para garantizar su estabilidad y supervivencia.
Asimismo, el presidente bielorruso se refirió al papel de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), instando al bloque a adoptar una postura más diplomática en sus relaciones con Armenia, en medio de tensiones internas dentro de la alianza. Este llamado refleja la intención de Minsk de preservar la cohesión regional mientras enfrenta desafíos derivados del conflicto en Ucrania y la presión occidental.
Hasta el momento, Washington no ha reaccionado oficialmente a las declaraciones de Lukashenko ni ha confirmado avances concretos hacia un eventual acuerdo bilateral. Sin embargo, sus palabras abren la puerta a un posible cambio en la dinámica entre ambos países, condicionado por factores políticos, militares y estratégicos aún en desarrollo.
El gobierno de los Estados Unidos no ha reaccionado a los comentarios de Lukashenko