El escenario regional ha dado un giro definitivo hacia la seguridad y la institucionalidad. Este 5 de junio, los países miembros del “Escudo de las Américas” —integrado por Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago— emitieron una contundente declaración conjunta. En el documento, los gobiernos condenaron “los esfuerzos continuos por derrocar al gobierno legítimo y ampliamente electo del presidente Rodrigo Paz en Bolivia”.
La coalición fue implacable al señalar que los bloqueos de rutas no son protestas sociales, sino “esfuerzos cínicos destinados a impedir la distribución de alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales”. Asimismo, el comunicado oficial advierte que los grupos desestabilizadores no podrán torcer la voluntad de la mayoría de los bolivianos que eligieron dejar atrás “dos décadas de gobiernos corruptos”, subrayando que los financistas de estas revueltas, vinculados al narcotráfico, deben rendir cuentas ante la justicia.











