En la recta final hacia el balotaje de las elecciones presidenciales de Brasil, el escenario político se encuentra sacudido por los intentos del dictador Luiz Inácio Lula da Silva de inhabilitar a la oposición. Este domingo, la ciudadanía definirá la presidencia entre el líder del Partido de los Trabajadores, quien a sus casi 81 años busca un cuarto mandato no consecutivo, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, quien con 45 años representa el avance de la derecha. El candidato conservador llega consolidado como favorito tras haberse impuesto en la primera vuelta con un 47% de los votos frente al 45% obtenido por Lula da Silva. Ante la inminencia del resultado, figuras internacionales como el presidente argentino Javier Milei alertaron abiertamente sobre la posibilidad de un fraude electoral perpetrado por el oficialismo.
Frente al adverso panorama en las urnas y la marcada preocupación popular por la pobreza, el equipo del mandatario izquierdista desplegó una drástica embestida institucional a días del balotaje para exigir la anulación de la candidatura de Flávio Bolsonaro. Según confirmó a la agencia AFP la campaña oficialista, la petición formal se elevará ante el Tribunal Superior Electoral (TSE).












