En medio de una escalada sin precedentes impulsada por el régimen iraní, Estados Unidos ejecutó uno de los operativos de evacuación más grandes y complejos de la historia reciente.
Bajo ataques constantes con misiles y drones, el Departamento de Estado logró evacuar a más de 50.000 ciudadanos estadounidenses y cerca de 4.000 diplomáticos y sus familias, demostrando capacidad operativa, coordinación y liderazgo en plena crisis.
Una respuesta rápida frente a la agresión iraní
El conflicto se intensificó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán. La respuesta de Teherán fue inmediata y desproporcionada, extendiendo el conflicto a múltiples países.
En apenas 24 horas, Irán lanzó ataques contra nueve países. En la primera semana, ya eran 15 las naciones afectadas.
Frente a este escenario, Washington activó todos sus protocolos de emergencia.
Marco Rubio, clave en la coordinación política y diplomática
Un actor central en esta operación fue Marco Rubio, quien jugó un rol clave en la articulación política y diplomática del operativo. Desde Washington, impulsó la coordinación entre el Departamento de Estado, el Congreso y los aliados estratégicos en la región, garantizando respaldo institucional y acelerando la toma de decisiones en un contexto de máxima urgencia.
Su intervención fue determinante para sostener el despliegue y asegurar que Estados Unidos pudiera responder con rapidez y eficacia ante la crisis.
Protección de vidas en condiciones extremas
El operativo se desarrolló en un contexto altamente peligroso.
Con el espacio aéreo restringido y bajo amenaza constante, Estados Unidos organizó:
Más de 60 vuelos de evacuación













