La política de máxima presión impulsada por la administración de Donald Trump continúa generando consecuencias directas sobre la economía cubana. En las últimas semanas, varias compañías extranjeras anunciaron la reducción o el cese de sus operaciones en la isla, mientras que un banco internacional decidió cortar sus vínculos con el conglomerado militar Gaesa, provocando incluso la suspensión de pagos con tarjetas Visa y Mastercard en territorio cubano.
La decisión representa un nuevo golpe para el régimen comunista de La Habana, que atraviesa una de las peores crisis económicas de las últimas décadas y enfrenta crecientes dificultades para acceder a divisas, inversiones y financiamiento internacional.
Trump apunta contra el aparato económico del régimen
El foco de las sanciones estadounidenses se encuentra sobre el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el gigantesco conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas que domina sectores clave de la economía de la isla.
La administración Trump sostiene que Gaesa funciona como una herramienta utilizada por la dictadura para captar divisas, sostener estructuras de poder y evadir restricciones internacionales.

Por ese motivo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) estableció un plazo límite para que las compañías extranjeras que mantienen negocios con Gaesa abandonen esas relaciones comerciales o enfrenten sanciones estadounidenses.
Las consecuencias comenzaron a sentirse rápidamente.
Visa y Mastercard dejan de operar
El Banco Central de Cuba confirmó que a partir de este fin de semana quedarán suspendidas las operaciones con tarjetas Visa y Mastercard emitidas por entidades extranjeras.
La medida se produjo después de que el banco internacional encargado de procesar esas operaciones decidiera cortar su vínculo con Fincimex, la entidad financiera vinculada a Gaesa que canalizaba gran parte de las transacciones internacionales en la isla.
Para un país que depende cada vez más de las remesas enviadas desde el exterior y de los pagos electrónicos para sostener parte de su actividad económica, la decisión representa un golpe significativo.
Hoteleras internacionales abandonan la isla
El sector turístico también comenzó a sufrir las consecuencias del endurecimiento de las sanciones.









