Con más de una década de militancia, la fuente asegura que existe una red coordinada que "baja línea" en redes sociales y persigue a quien cuestiona al liderazgo opositor del momento.
En Venezuela, la conversación política no ocurre solo en actos y comunicados: se libra, cada día, en las líneas de tiempo de X, YouTube, Instagram y TikTok. Desde hace años, las redes sociales se convirtieron en el principal campo de batalla de una oposición que, impedida en muchas ocasiones de desarrollar una actividad política normal bajo el régimen de Nicolás Maduro, trasladó buena parte de su estrategia al plano digital.
Sin embargo, ese ecosistema también comenzó a generar fuertes cuestionamientos desde dentro de la propia oposición. Un dirigente con más de doce años de militancia dentro del movimiento que hoy encabeza María Corina Machado describió, en una entrevista concedida bajo estricta reserva a La Derecha Diario, la existencia de una estructura organizada para instalar narrativas, coordinar campañas en redes sociales y desacreditar públicamente a quienes cuestionan la estrategia del liderazgo opositor.
A esa maquinaria la llamamos "el enjambre": una metáfora que resume lo que la fuente describe como un conjunto de cuentas, influencers y operadores digitales que no necesariamente tienen un centro visible, pero que, según su relato, actúan de manera sincronizada cuando consideran que una voz representa una amenaza para la narrativa dominante.
"El enjambre": una red que no distingue ideología
La fuente aseguró que el enjambre no responde a una ideología, sino al liderazgo opositor vigente en cada etapa. Según el entrevistado, la misma lógica operó "con Capriles", "con Leopoldo" y funciona hoy en torno a la figura de Machado: cuando cambia quien lleva la vocería de la oposición, dice, "todo el aparataje" se reorienta hacia esa nueva figura.
"El enjambre": una red que no distingue ideología
A esa red, la fuente la bautiza con dos etiquetas: "inquisidores digitales" y "crucificadores puritanos". La comparación que propone es explícita: actuarían "como en la época de la Inquisición", pero en clave 2.0 a través de las redes sociales.
Este entramado estaría integrado por un grupo de comunicadores, influencers y operadores digitales que, independientemente del liderazgo opositor de turno, actúan de manera coordinada para instalar narrativas y desacreditar a voces disidentes.
Entre los nombres que integrarían "El enjambre" se encuentran David Smolansky, Claudia Macero, Orlando Avendaño y Emmanuel Rincón.
Cómo opera "El enjambre"
La fuente sostiene que esta metodología habría permitido construir durante años una fuerte capacidad de influencia dentro del ecosistema digital venezolano. Según explica, el peso de determinadas cuentas con cientos de miles o incluso millones de seguidores hace que una narrativa pueda instalarse rápidamente y amplificarse de forma orgánica una vez que es impulsada por los principales referentes.
Cómo opera "El enjambre"
En ese contexto, asegura que muchas figuras públicas, periodistas, analistas o dirigentes políticos optan por evitar cuestionamientos públicos al liderazgo opositor por temor a convertirse en el próximo blanco de esas campañas digitales.
"Objetivo número uno" por disentir
La fuente relata que en el último año fue blanco de una campaña de ataques que escalaron a lo personal e incluyeron a su familia. "Es difícil levantarte, agarrar el teléfono, meterte en una red social y ver cómo te juzgan, cómo te difaman", resume. Sostiene que el patrón se repite con otras voces críticas y que, cuando el enjambre se activa contra terceros, reconoce de inmediato "la misma maqueta".
Por otro lado, la fuente distingue de forma tajante lo personal de lo político. Dice respetar a Machado "como mujer, como persona, como madre", y ubica sus diferencias en el terreno de la estrategia y en el entorno que la rodea, al que describe como "muy sectario".
Recuerda, además, que la propia dirigencia que hoy la acompaña llegó a apartarla y a tildarla de "radical" años atrás, y expresa el deseo de que aparezca un liderazgo capaz de "abrir el abanico" más allá de los partidos tradicionales.