El ex dictador lanzó un ultimátum contra el gobierno constitucional mientras continúan los bloqueos, los disturbios y las protestas impulsadas por sectores afines al evismo.
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La crisis política boliviana escaló todavía más luego de que Evo Morales lanzara un ultimátum público contra el presidente Rodrigo Paz y le diera “90 días” para abandonar el poder como condición para “pacificar” el país. Las declaraciones del ex dictador fueron interpretadas por el oficialismo como una amenaza directa contra el orden constitucional y como una nueva muestra de que el evismo busca forzar la caída del actual gobierno boliviano.
Morales realizó las declaraciones desde el Chapare, bastión político y sindical del Movimiento al Socialismo (MAS), en medio de semanas de protestas, bloqueos y enfrentamientos violentos que mantienen paralizado gran parte del país. Según sectores cercanos al ex mandatario, el objetivo sería avanzar hacia una “transición política”, mientras que el gobierno de Rodrigo Paz denunció abiertamente un intento de desestabilización institucional impulsado por el evismo.
Los "Ponchos Rojos", un grupo terrorista de Evo Morales
El ex dictador boliviano viene intensificando su discurso contra Paz durante los últimos días y llamó repetidamente a profundizar los bloqueos y el “cerco total” sobre La Paz. En distintas declaraciones públicas sostuvo que las movilizaciones deben continuar hasta provocar cambios políticos en Bolivia, mientras sus aliados participan activamente en protestas que ya dejaron decenas de detenidos, policías heridos y graves problemas de abastecimiento en distintas regiones del país.
El gobierno boliviano asegura que las protestas dejaron de ser reclamos económicos para transformarse en una operación política orientada a debilitar o directamente derribar al presidente constitucional. La administración de Paz denunció la situación ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y recibió respaldo de Estados Unidos, que incluso llegó a advertir sobre un posible “intento de golpe de Estado” en Bolivia.
El presidente de Bolivia Rodrigo Paz
La tensión aumentó especialmente en La Paz, donde grupos afines a Morales intentaron bloquear accesos estratégicos y avanzar hacia edificios gubernamentales mientras se producían choques con las fuerzas de seguridad. El conflicto también provocó desabastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos debido a los bloqueos instalados en rutas y ciudades clave.
Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia hace apenas seis meses tras poner fin a casi dos décadas de gobiernos del MAS, rechazó cualquier posibilidad de renuncia y afirmó que no negociará con sectores que busquen “interrumpir la democracia”. Mientras tanto, Evo Morales continúa refugiado en el Chapare enfrentando investigaciones judiciales y una orden de captura vinculada a causas por presunta trata de menores.