El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania anunció que pospondrá una visita que tenía programada a China el próximo domingo.
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El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha pospuesto su prevista visita a China, inicialmente programada para este domingo, tras constatar que las autoridades de Pekín habían confirmado únicamente una reunión oficial, con el mandarín de Exteriores chino, Wang Yi, y ninguna otra cita relevante.
Según una portavoz del ministerio alemán, ''la parte china solo pudo confirmar el encuentro con el ministro de Exteriores y ninguna otra cita adicional'', como motivo principal para aplazar el viaje.
Aunque no se aclaró si la iniciativa de posponer partió de Alemania o de China, la cancillería alemana expresó su ''gran pesar'' por la decisión, subrayando que China es un socio de enorme relevancia, ''un país que, como ningún otro, tiene influencia sobre Rusia en su guerra contra Ucrania''.
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania citó cuestiones de agenda
Este hecho ha sido interpretado como otro síntoma del creciente deterioro entre China y los países occidentales. En particular, desde Berlín se habían planteado varios asuntos delicados:
Alemania quería abordar con China las restricciones chinas a la exportación de tierras raras y semiconductores, sectores estratégicos para la economía alemana y europea.
También esperaba discutir la política china respecto a la Taiwán y el estrecho de Taiwán. Wadephul había advertido en agosto que China estaba adoptando una actitud cada vez más agresiva en la región Asia-Pacífico, planteando amenazas sobre el statu quo territorial.
Berlín espera asimismo que China ejerza su influencia sobre Rusia para contribuir a una solución justa y duradera del conflicto en Ucrania.
Una de las principales preocupaciones de occidente es la restricción de China a la exportación de minerales de tierras raras
Por su parte, China ha dado señales de molestia ante la actitud alemana. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, criticó que el llamamiento de Alemania (y Occidente) a mantener el statu quo en la región de Taiwán, ''sin rechazar la independencia de Taiwán'', equivale a respaldar ''actividades de independencia''.
Toda esta tensión pone de relieve varias dinámicas de fondo en la relación entre China y Occidente:
Lo comercial se mezcla con lo geopolítico: las exportaciones chinas de tecnologías clave y de tierras raras se han convertido en armas diplomáticas.
Occidente está menos dispuesto a aceptar un statu quo de dependencia económica sin contrapartidas políticas y de seguridad. Alemania, ejemplo de ello, declara explícitamente que sus intereses económicos están condicionados por la conducta de China.
China a su vez se vuelve más firme en su reivindicación del principio de una única China (One-China) y en su rechazo a lo que percibe como intervencionismo occidental en su zona de influencia.
Los diplomáticos chinos han expresado un gran enojo con los funcionarios alemanes