En términos generales, Rutte señaló que los aliados europeos y Canadá han incrementado conjuntamente su gasto militar en aproximadamente 1,2 mil millones de dólares durante la última década, reflejando un cambio profundo en la forma en que Europa asume su responsabilidad dentro de la alianza atlántica.
Uno de los anuncios centrales de la cumbre será la firma de nuevos contratos de defensa por decenas de miles de millones de dólares, destinados a ampliar la producción de armamento, fortalecer las cadenas de suministro y modernizar los equipos militares de los países miembros.

Según Rutte, estas inversiones no solo incrementarán la capacidad de disuasión de la OTAN, sino que también impulsarán la economía mediante la creación de cientos de miles de empleos en Europa y América del Norte.
El dirigente calificó este proceso como el inicio de una auténtica ''revolución industrial de defensa'', aunque advirtió que el éxito dependerá no solo del compromiso de los gobiernos, sino también de la capacidad de la industria para responder a la creciente demanda.













