Más de 2.000 inmigrantes ilegales abandonaron el país y ya se iniciaron vuelos de deportación en Chile.
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El gobierno de Chile, encabezado por el presidente José Antonio Kast, avanza con firmeza en su política de control migratorio, con medidas concretas que ya comienzan a mostrar resultados en las primeras semanas de gestión. Según datos oficiales, más de 2.180 inmigrantes en situación ilegal han abandonado el país desde la llegada del nuevo gobierno, con algunos de ellos evitando procesos de expulsión forzada.
La estrategia del Ejecutivo combina incentivos para la salida voluntaria con un endurecimiento de las medidas de expulsión. En ese marco, se concretó el primer vuelo de deportación, que trasladó a 40 personas hacia países como Colombia, Bolivia y Ecuador.
Vuelo de expulsión de inmigrantes ilegales por la Fuerza Aérea de Chile
Desde el gobierno destacan que estas acciones forman parte de un plan integral que busca recuperar el control de las fronteras y ordenar el sistema migratorio, luego de años de ingreso irregular masivo. Además, las autoridades señalaron que existe un universo de más de 44.000 extranjeros con órdenes de expulsión vigentes, lo que anticipa una continuidad en este tipo de operativos.
Uno de los datos más relevantes es la caída en los ingresos clandestinos, que registraron una disminución significativa en comparación con años anteriores. Este indicador es presentado por el oficialismo como una señal de que las políticas de control comienzan a tener efecto, tanto en la disuasión del ingreso irregular como en la regularización del sistema.
Inmigrantes ilegales abandonando Chile
El enfoque del gobierno se basa en la idea de que el orden migratorio es una condición necesaria para garantizar la seguridad interna y el funcionamiento del Estado. En ese sentido, Kast ha insistido en que quienes ingresen de manera irregular deberán abandonar el país o enfrentar procesos de expulsión, en una postura que marca un giro respecto de administraciones anteriores.
Si bien las medidas generan debate a nivel político y social, el Ejecutivo sostiene que se trata de decisiones necesarias para restablecer la soberanía y el control estatal sobre el territorio. Con nuevos vuelos de deportación previstos y un seguimiento permanente de la situación migratoria, Chile entra en una nueva etapa donde la política migratoria se convierte en uno de los ejes centrales de gobierno.