El gobierno de Chile avanzó con el despliegue de efectivos del Ejército de Chile en la localidad de Colchane, en la región de Tarapacá, con el objetivo de construir zanjas y otras barreras físicas en la frontera con Bolivia y Perú.
La medida forma parte del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, impulsado por la administración del presidente José Antonio Kast, y busca frenar el ingreso irregular al país.
El operativo incluye cerca de un centenar de efectivos pertenecientes a unidades de ingenieros de montaña, quienes arribaron con maquinaria pesada, como excavadoras, bulldozers y camiones de carga, para iniciar trabajos de movimiento de tierra en distintos puntos estratégicos de la frontera.

Estas obras contemplan la construcción de zanjas, camellones y otras intervenciones que dificulten el tránsito ilegal, en una zona que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales pasos de migración irregular hacia territorio chileno.
Desde el Ejecutivo chileno se sostiene que la iniciativa se desarrolla dentro del marco legal vigente y responde a la necesidad de recuperar el control efectivo del territorio.
En esa línea, el propio Kast había supervisado días antes el inicio de trabajos similares en Arica, reforzando un enfoque que combina presencia militar con infraestructura física para contener los flujos migratorios.









