El gobierno de Donald Trump profundizó su estrategia de reducción de presencia militar en Europa luego de que el Pentágono cancelara el despliegue de cerca de 4.000 soldados estadounidenses que debían ser enviados a Polonia como parte de la rotación habitual de fuerzas de la OTAN. La medida generó preocupación entre aliados europeos y volvió a exponer las tensiones crecientes entre Washington y distintos gobiernos del continente.
La decisión afecta a la Segunda Brigada Blindada de Combate de la Primera División de Caballería, una unidad con base en Fort Hood, Texas, que ya había iniciado preparativos para trasladarse a Europa. Parte del contingente incluso se encontraba en tránsito cuando el Pentágono suspendió la operación.
Funcionarios estadounidenses explicaron que la medida forma parte de una revisión más amplia sobre la presencia militar de Estados Unidos en Europa impulsada directamente por Trump, quien desde hace años sostiene que los aliados europeos dependen excesivamente del poder militar norteamericano sin asumir suficientes responsabilidades en defensa.
Trump defendió públicamente el repliegue militar y afirmó que Europa debe “aprender a defenderse sola”. El presidente estadounidense considera que durante décadas Estados Unidos cargó con el costo principal de la seguridad europea mientras muchos miembros de la OTAN no cumplían siquiera con los objetivos mínimos de gasto militar.
Desde el Pentágono también dejaron abierta la posibilidad de nuevas reducciones de tropas en otros países europeos. España e Italia fueron mencionados recientemente por funcionarios estadounidenses debido a desacuerdos relacionados con el uso de bases militares durante operaciones conjuntas en Medio Oriente.
A pesar del impacto político de la medida, el gobierno polaco intentó minimizar la situación. El ministro de Defensa de Polonia, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, aseguró que la presencia militar estadounidense en territorio polaco “no disminuirá” y afirmó que Varsovia continúa negociando para aumentar las capacidades operativas de las tropas norteamericanas estacionadas en el país.
Polonia es actualmente uno de los aliados más cercanos de Washington dentro de Europa y uno de los países que más aumentó su gasto militar desde el inicio de la guerra en Ucrania. El gobierno polaco considera la presencia estadounidense clave frente a la amenaza rusa y había impulsado durante años un mayor despliegue permanente de tropas de Estados Unidos en su territorio.
El repliegue estadounidense también podría modificar el equilibrio interno dentro de la OTAN. Países del flanco oriental como Polonia, Rumania y los estados bálticos comenzaron a competir entre sí para atraer tropas estadounidenses adicionales, mientras crecen las dudas sobre el futuro de la alianza atlántica bajo una administración Trump cada vez más crítica del multilateralismo europeo.