La medida busca aliviar el impacto económico tras meses de tensiones y aranceles récord entre ambos países.
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El gobierno de Ecuador anunció que reducirá al 75% los aranceles de seguridad aplicados a las importaciones provenientes de Colombia a partir de junio de 2026, en un intento por aliviar las consecuencias de la fuerte disputa comercial que enfrenta a ambos países desde comienzos de año.
La decisión llega luego de varios meses de escalada arancelaria. Inicialmente, Quito había incrementado progresivamente esta tasa, que pasó del 30% al 50% y luego al 100%, como parte de una política vinculada a la seguridad fronteriza y al combate contra el narcotráfico.
El aumento de los aranceles generó una rápida respuesta por parte de Colombia, que aplicó medidas similares sobre productos ecuatorianos, profundizando un conflicto que impactó directamente en el comercio bilateral.
Daniel Noboa junto a Donald Trump
La reducción al 75% representa ahora un gesto de moderación por parte del gobierno ecuatoriano, en un contexto donde el intercambio comercial entre ambos países se vio fuertemente afectado. Informes recientes indican que el flujo de mercancías en la frontera cayó de manera drástica, afectando tanto a empresas como a trabajadores en ambos lados.
Desde Quito, la medida es presentada como un intento de equilibrio: mantener herramientas de control vinculadas a la seguridad, pero al mismo tiempo evitar un deterioro mayor de la actividad económica.
El conflicto entre Ecuador y Colombia no se limita únicamente al comercio. Las tensiones también tienen un componente político y de seguridad, especialmente en relación con el control del narcotráfico en la frontera común, uno de los principales argumentos utilizados por el gobierno ecuatoriano para justificar las medidas iniciales.
Analistas señalan que la reducción parcial de los aranceles podría abrir una ventana para retomar el diálogo entre ambos países, aunque advierten que la normalización completa dependerá de acuerdos más amplios y de el aumento de la seguridad fronteriza por parte del gobierno colombiano.
Gustavo Petro junto a Daniel Noboa
En este escenario, la decisión de Ecuador aparece como un primer paso hacia la desescalada, aunque el conflicto bilateral aún está lejos de resolverse por completo.
El desafío para ambos gobiernos será encontrar un punto de equilibrio entre seguridad y comercio, en una relación que históricamente ha sido clave para la economía regional.