Marco Rubio confirmó que la administración monitorea la situación y está lista para apoyar al pueblo colombiano y al gobierno derechista de Abelardo ante la emergencia.
Un devastador terremoto de magnitud 7,4 sacudió el territorio colombiano a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto de 2026. Ante la dimensión de la tragedia, la respuesta del gobierno de Donald Trump no se hizo esperar. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, anunció que la Administración está “monitoreando de cerca el fuerte terremoto que sacudió a Colombia y está lista para apoyar al pueblo colombiano y a la Administración del presidente Abelardo De la Espriella”.
Rubio enfatizó la total disposición norteamericana declarando en su cuenta oficial de X: “La Administración de Trump está monitoreando de cerca el gran terremoto que azotó a Colombia y está lista para apoyar al pueblo de Colombia y a la Administración del Presidente Abelardo de la Espriella”.
"El gobierno Trump está siguiendo de cerca el fuerte terremoto que azotó Colombia y está listo para brindar apoyo"
En consonancia con este espaldarazo internacional, el senador estadounidense Bernie Moreno elogió públicamente la gestión de crisis, destacando el “Excelente liderazgo por parte de del presidente Abelardo de la Espriella. Estados Unidos está listo para ayudar a nuestro gran aliado”.
Asimismo, la Embajada de Estados Unidos en Colombia emitió alertas preventivas instando a los ciudadanos estadounidenses a inscribirse en el programa STEP.
Este histórico sismo, catalogado por el director general del Servicio Geológico Colombiano (SGC), Julio Fierro Morales, como “el sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país”, tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó.
La profundidad de este movimiento telúrico principal fue registrada en 96 kilómetros por el SGC (aunque otros informes oficiales iniciales de la prensa la situaron en 107 kilómetros y la dirección del SGC en 88 kilómetros). Este fenómeno natural evoca el antecedente histórico del 23 de noviembre de 1979, cuando la misma zona sufrió un sismo de magnitud 7.2.
Terremoto en Colombia
En el plano interno, el presidente Abelardo de la Espriella asumió de inmediato la coordinación directa de la respuesta oficial del Estado, demostrando una determinación implacable para proteger a la nación.
Desde la Sala de Crisis Nacional de la Ungrd (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres), el mandatario lideró una reunión estratégica junto al director de la entidad, Javier Pava, y el ministro del Interior, Rodrigo Lara, con el fin de evaluar los daños y planificar el despliegue de ayudas inmediatas a las zonas más golpeadas.
Este despliegue de autoridad y eficiencia contrasta abiertamente con el oportunismo político del expresidente izquierdista Gustavo Petro, quien intentó desviar la atención de la emergencia nacional exigiendo: “Que los funcionarios de la Ungrd digan que pasa en Hidroituango”.
Descendiendo a los detalles particulares de la catástrofe y las medidas de orden público adoptadas, se ha confirmado un lamentable saldo de víctimas a nivel nacional.
Mientras los balances iniciales de la mañana reportaban al menos 20 personas fallecidas, de las cuales 18 correspondían a la ciudad de Pereira, reportes en vivo posteriores elevaron la cifra de fallecimientos a más de 110 personas en todo el país.
Para salvaguardar la seguridad de la población y facilitar las labores de rescate, el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, decretó de forma inmediata un riguroso toque de queda y la suspensión de clases escolares, asegurando que “el objetivo de estas medidas es que los equipos de emergencia no tengan obstáculo alguno en el tránsito a las zonas afectadas”.
Terremoto en Colombia
Por su parte, en Manizales se reportaron más de 100 edificaciones afectadas, lo que obligó a suspender las clases y habilitar albergues temporales para los damnificados.
La violencia de la naturaleza también alteró la actividad volcánica y de infraestructura en el suroeste del país. El Volcán Puracé emitió columnas de ceniza de hasta 300 metros sobre su cráter, obligando al aeropuerto de Popayán a suspender la totalidad de sus operaciones aéreas debido a que la sismicidad y gases se mantuvieron por encima de las líneas base históricas.
Finalmente, el SGC confirmó que el sismo principal fue seguido por al menos cinco réplicas con magnitudes superiores a 3,0, detallando una réplica de magnitud 3.8 a las 10:01 de la mañana con una profundidad de 88 kilómetros, además de otros movimientos telúricos secundarios de magnitudes 2.8 y 4.8.
Las autoridades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo y la Ungrd permanecen bajo máxima alerta, coordinando de forma ininterrumpida bajo las directrices del presidente De la Espriella