Un insólito caso judicial se desarrolla en Belfast, Irlanda del Norte, donde un hombre acusado de fraude aseguró ante la Justicia que pretendía formar un ejército para invadir Estados Unidos y reclamarlo para la fallecida Isabel II.
El protagonista es Ryan Frost, un ciudadano estadounidense de 36 años oriundo de San Antonio, Texas, quien actualmente solicita asilo en Reino Unido.
El hombre fue arrestado en agosto pasado luego de que la Justicia detectara comportamientos sospechosos vinculados a un presunto esquema de fraude.
Según se expuso en el Tribunal Superior, Frost enfrenta cargos por falsificación, fraude mediante falsa representación y posesión de artículos destinados a ser utilizados en maniobras fraudulentas. Durante un período de dos meses, el acusado habría presentado múltiples demandas falsas ante el sistema judicial.
Isabel II.
El juez McAlinden reveló que ya había tenido contacto previo con el acusado, quien se representaba a sí mismo en distintas instancias judiciales. En una de esas audiencias, Frost exhibió un sello y afirmó que dicho objeto le otorgaba jurisdicción sobre el propio magistrado.
Uno de los aspectos más llamativos del caso surgió a partir de una demanda presentada por Frost contra un abogado estadounidense. Allí, el acusado sostuvo que había sido estafado con dinero proveniente de una herencia familiar. Sin embargo, lo que más sorprendió fue la explicación sobre el destino que pensaba darle a esos fondos.
“El señor Frost explicó que el motivo por el que tenía derecho al dinero y lo necesitaba era para formar un ejército con la intención de invadir los Estados Unidos y recuperarlos para la reina Isabel II”, detalló el juez McAlinden, quien remarcó que esta afirmación se produjo después del fallecimiento de la monarca.
A pesar de lo inusual de sus declaraciones, una evaluación psiquiátrica determinó que el acusado no presenta signos claros de trastornos del pensamiento o psicosis.
Bandera de Estados Unidos.
La fiscal Charlene Dempsey sostuvo que “se muestra inteligente, sin indicios claros de trastorno del pensamiento”, y aclaró que no se le puede imponer tratamiento de salud mental contra su voluntad.
El comportamiento del acusado también fue objeto de análisis por parte de su defensa. El abogado Michael Boyd describió a su cliente como una persona ingenua, aunque reconoció que “no hay forma de justificar las declaraciones extrañas y descabelladas que ha hecho”.
Frost había sido liberado bajo fianza, pero posteriormente volvió a prisión tras ser acusado de presentar una nueva demanda, esta vez contra la plataforma Wikipedia. Finalmente, el tribunal volvió a concederle la libertad bajo condiciones estrictas.
“Su comportamiento es extraño y administrativamente caótico, pero no ha hecho daño físico a nadie”, concluyó el magistrado, al tiempo que reconoció su derecho a continuar con el proceso de solicitud de asilo.