Entre sus principales exigencias se encuentran el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y embarcaciones, el fin de las sanciones económicas y la posibilidad de volver a comercializar su petróleo.
Al mismo tiempo, mantiene condicionada la reapertura del estrecho al cumplimiento de sus demandas.
El corredor marítimo tiene una importancia extraordinaria para la economía mundial debido a la enorme cantidad de hidrocarburos que atraviesan diariamente la zona. Por eso, una interrupción prolongada puede generar aumentos en los precios de la energía y afectar las cadenas globales de suministro.
Ormuz, el nuevo foco de tensión entre Irán y EEUU
El estrecho permanece cerrado desde mediados de julio, después de una nueva escalada militar y la reanudación de ataques contra posiciones iraníes. Estados Unidos también volvió a aplicar un bloqueo naval sobre puertos y buques de Irán.
La disputa dejó así una situación particularmente delicada: el régimen iraní intenta transformar su capacidad para restringir el tránsito por Ormuz en una ventaja estratégica frente a Estados Unidos.
Mientras Teherán presenta el resultado del conflicto como una victoria, Washington mantiene su presión sobre el régimen y las negociaciones continúan condicionadas por las exigencias de ambas partes.
La reapertura del estrecho aparece, en este contexto, como uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo definitivo.
Para el régimen de los ayatollahs, Ormuz ya no es solamente una ruta comercial: es una de las principales cartas de negociación para intentar obtener concesiones económicas y políticas de Estados Unidos.