Lituania dio un paso hacia una de las reformas constitucionales más relevantes de las últimas décadas al alcanzar un consenso político para eliminar la prohibición de desplegar armas nucleares y establecer bases militares extranjeras en su territorio.
La iniciativa, impulsada por el presidente Gitanas Nauseda, responde al deterioro del panorama de seguridad en Europa del Este tras la invasión rusa de Ucrania y busca adaptar el marco legal del país a las nuevas necesidades de defensa dentro de la OTAN.
El acuerdo fue alcanzado durante una reunión entre Nauseda y los principales líderes de los partidos representados en el Parlamento. El mandatario aseguró que existe un amplio respaldo político para suprimir el artículo 137 de la Constitución, una disposición aprobada hace más de tres décadas, cuando Lituania recuperó su independencia de la Unión Soviética y el contexto geopolítico era muy diferente al actual.
''La situación geopolítica está empeorando. Nuestra Constitución fue escrita cuando las circunstancias geopolíticas eran totalmente distintas'', afirmó Nauseda al explicar la necesidad de modificar el texto constitucional.
El presidente de Lituania se juntó con representantes de los mayores partidos y reunió un gran consenso para eliminar la restricción al despliegue de armas nucleares
El presidente sostuvo que la disposición ha quedado obsoleta frente al nuevo escenario de seguridad en Europa y señaló que la eliminación de la prohibición permitirá al país responder con mayor flexibilidad si las condiciones estratégicas continúan deteriorándose.
Actualmente, el artículo 137 prohíbe expresamente el despliegue de armas de destrucción masiva y el establecimiento de bases militares extranjeras en territorio lituano. La reforma eliminaría ambas restricciones, aunque Nauseda aclaró que no existen planes inmediatos para almacenar armas nucleares en el país.
El mandatario subrayó además que Lituania seguirá siendo parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), por lo que cualquier cambio constitucional no implicará el abandono de sus compromisos internacionales en materia de control de armamento.
El ejecutivo lituano aseguró que el país del Báltico continuará formando parte del Tratado de No Proliferación Nuclear
La reforma deberá superar un exigente proceso legislativo. Al tratarse de una modificación constitucional, requerirá mayorías de dos tercios en dos votaciones separadas dentro del Parlamento. El presidente del Legislativo, Juozas Olekas, expresó su confianza en que las enmiendas puedan ser aprobadas antes de que finalice el año.
La decisión refleja el profundo cambio que ha experimentado la política de defensa de Lituania desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Como miembro de la OTAN y país fronterizo tanto con el enclave ruso de Kaliningrado como con Bielorrusia, estrecho aliado de Moscú, Vilna ha incrementado significativamente sus preparativos militares ante la posibilidad de una escalada regional.
Desde el comienzo de la invasión rusa, Lituania ha triplicado su gasto en defensa, reforzado sus fronteras y modernizado sus fuerzas armadas. Paralelamente, avanza en la construcción de la infraestructura necesaria para albergar de forma permanente una brigada alemana plenamente operativa a partir de 2027, considerada una pieza clave en la estrategia de disuasión de la OTAN sobre su flanco oriental.
El cambio de postura de Vilna también sigue una tendencia observada en otros países vecinos de Rusia. Hace cuatro meses, Finlandia anunció su intención de derogar una prohibición legal sobre armas nucleares vigente desde hacía décadas, poco después de ingresar oficialmente en la Alianza Atlántica en 2023 tras abandonar su histórica política de neutralidad.
El presidente del Poder Legislativo lituano se mostró confiado en la rápida aprobación de las medidas
Mientras tanto, la guerra en Ucrania continúa alimentando las preocupaciones de seguridad en la región. El mismo día en que Lituania anunció el acuerdo político, Rusia lanzó un amplio ataque con misiles y drones contra Kiev y otras regiones ucranianas, dirigido contra instalaciones militares, energéticas y de combustible.
Las autoridades ucranianas informaron que al menos 13 personas murieron en la capital como consecuencia de los bombardeos, mientras algunos países vecinos adoptaron medidas preventivas. Finlandia estableció temporalmente una zona de restricción aérea en el golfo oriental del país y Polonia desplegó aviones de combate como medida de precaución.