El dictador brasileño respondió a los aranceles de Donald Trump con la ley de reciprocidad y utilizó el conflicto para atacar políticamente a los Bolsonaro en plena campaña electoral.
El gobierno del dictador izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva anunció que activará de manera inmediata los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad para responder a los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos sobre determinados productos brasileños.
La decisión marca una nueva escalada en la relación bilateral con la administración de Donald Trump y llega en un contexto de creciente tensión política y económica entre Brasil y Washington.
Sin embargo, en lugar de concentrarse exclusivamente en la negociación comercial, el Palacio del Planalto optó por convertir el conflicto en una herramienta de campaña electoral y responsabilizó públicamente a la familia del ex presidente Jair Bolsonaro por el deterioro de las relaciones con Estados Unidos.
El Gobierno de Lula usó el conflicto para atacar a Bolsonaro
En el comunicado oficial difundido por Lula, el Ejecutivo brasileño calificó la situación como "un hito lamentable" y sostuvo que el desenlace de la investigación comercial estadounidense habría sido construido con la colaboración de la familia Bolsonaro.
La nota afirmó que se trata de "falsos patriotas" que habrían actuado movidos por objetivos electorales.
La acusación generó fuertes críticas desde la oposición, que consideró que Lula intenta desviar la atención de los problemas económicos y de la pérdida de apoyo de su gobierno utilizando a los Bolsonaro como chivo expiatorio en plena campaña presidencial.
Brasil avanzará con la ley de reciprocidad y la OMC
Brasil avanzará con la ley de reciprocidad y la OMC
El Gobierno brasileño informó que iniciará los trámites para aplicar medidas de reciprocidad comercial y que volverá a llevar el caso ante el mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La reacción de Brasil llegó después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) concluyera que varias políticas brasileñas son "irrazonables" y restringen el comercio estadounidense.
Entre los puntos cuestionados por Washington figuran el sistema de pagos PIX, las normas anticorrupción, la protección de la propiedad intelectual, el acceso al mercado de etanol y la falta de control sobre la deforestación ilegal.
Lejos de reconocer esas preocupaciones, el gobierno de Lula rechazó la legitimidad de la investigación y sostuvo que Estados Unidos acumuló un superávit comercial de más de USD 424.500 millones con Brasil durante los últimos quince años.
Lula defendió PIX y atacó a las empresas tecnológicas
En otro tramo del comunicado, el Ejecutivo brasileño defendió el sistema de pagos PIX y la regulación de las redes sociales, y aseguró que no renunciará a la protección de las familias frente a la supuesta codicia de un grupo de "tecnooligarcas".
La declaración fue interpretada como un nuevo mensaje de confrontación hacia las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, en momentos en que Washington cuestiona cada vez más las regulaciones impulsadas por el gobierno de Lula sobre plataformas digitales y libertad de expresión.
El conflicto llega en plena campaña electoral
El conflicto llega en plena campaña electoral
La disputa comercial se produce a menos de tres meses de las elecciones presidenciales brasileñas, en las que Lula buscará la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex mandatario.
Mientras el oficialismo intenta responsabilizar a la oposición por los aranceles, sectores cercanos a Bolsonaro sostienen que la crisis es consecuencia del alineamiento ideológico de Lula con gobiernos hostiles a Estados Unidos y de una política exterior que deterioró la confianza de los principales socios comerciales de Brasil.
El Ejecutivo concluyó su mensaje afirmando que defenderá la soberanía brasileña "por encima de todos los partidos". Sin embargo, para la oposición, el verdadero objetivo del comunicado fue utilizar un conflicto comercial con Washington para reforzar el discurso electoral de Lula y atacar nuevamente a la familia Bolsonaro.