El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, envió este martes un mensaje directo al pueblo cubano en el Día de la Independencia de la isla y propuso una “nueva relación” entre Washington y Cuba, aunque dejando en claro que cualquier acercamiento deberá producirse sin la continuidad del actual régimen comunista.
El mensaje, difundido completamente en español, representa una de las declaraciones más duras de la administración de Donald Trump contra La Habana desde el inicio de la nueva ofensiva estadounidense sobre el régimen cubano. Rubio acusó a la dirigencia comunista de corrupción, saqueo económico y de utilizar al conglomerado militar GAESA como principal herramienta de control político y financiero sobre la isla.
“El presidente Trump ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y una nueva Cuba”, afirmó Rubio durante el video difundido este 20 de mayo, fecha que recuerda la creación de la República de Cuba en 1902 y que fue eliminada del calendario oficial tras la revolución castrista de 1959.
Donald Trump junto a Marco Rubio
Gran parte del discurso estuvo centrado en denunciar el papel de GAESA, el conglomerado empresarial controlado históricamente por las Fuerzas Armadas cubanas y fundado por Raúl Castro. Según Rubio, el grupo controla cerca del 70% de la economía cubana mediante hoteles, bancos, comercios, construcción y manejo de remesas provenientes de Estados Unidos.
El secretario de Estado aseguró que la crisis energética, la falta de alimentos y los apagones masivos que atraviesa Cuba no son consecuencia directa de las sanciones estadounidenses sino del “saqueo” realizado por la élite gobernante durante décadas. “La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni comida es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares”, sostuvo Rubio.
Ciudadanos de La Habana durante un apagón general
Además, la administración Trump ofreció un paquete de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares en alimentos y medicamentos, aunque aclaró que la asistencia solo sería distribuida mediante organizaciones independientes y no a través de estructuras controladas por el régimen cubano.
Las declaraciones llegan en un momento de máxima presión estadounidense sobre La Habana. Durante los últimos días, Washington amplió sanciones contra funcionarios cubanos y avanzó judicialmente contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.