La cadena española Meliá Hotels International anunció oficialmente que dejará de gestionar, comercializar y operar bajo sus marcas un total de 15 hoteles en Cuba, una decisión que representa uno de los mayores retrocesos sufridos por la industria turística de la isla en los últimos años.
La empresa atribuyó la medida a una combinación de factores geopolíticos, legales, económicos y operativos que han complicado seriamente la viabilidad de sus operaciones. En su comunicado, la compañía reconoció además que varios de los establecimientos afectados permanecen cerrados o funcionan con una actividad muy reducida debido a la profunda crisis energética que atraviesa Cuba y a la continua caída de la llegada de turistas internacionales.

La salida de Meliá constituye un nuevo golpe para uno de los sectores más importantes de la economía cubana. Durante décadas, el turismo fue una de las principales fuentes de divisas para el régimen, pero en los últimos años la actividad se vio afectada por la falta de inversiones, los apagones constantes, la escasez de combustible y el deterioro general de la infraestructura del país.
El anuncio se produce apenas días después de que otras importantes cadenas hoteleras internacionales, entre ellas Blue Diamond, Aston e Iberostar, también decidieran reducir o abandonar parte de sus operaciones en la isla. La sucesión de retiradas alimenta las dudas sobre la capacidad del sector turístico cubano para recuperarse en el corto plazo.









