Las tareas de rescate tras los devastadores terremotos que golpearon Venezuela dejaron en evidencia un dato llamativo: los principales operativos internacionales de asistencia fueron impulsados por gobiernos derechistas, mientras que los tradicionales aliados geopolíticos del chavismo y abanderados de la "empatía" no anunciaron hasta el momento misiones de ayuda comparables.
Estados Unidos fue uno de los primeros países en reaccionar e incluso alertó sobre la actividad sísmica, mientras la administración de Donald Trump desplegó personal del Comando Sur para coordinar la asistencia, envió hospitales móviles, aeronaves militares y el buque anfibio USS Fort Lauderdale, y anunció un primer paquete de ayuda por USD 150 millones que podría ampliarse en los próximos días.
El Comando Sur de Estados Unidos llegó primero a las zonas impactadas.
Argentina también respondió rápidamente. El Gobierno de Javier Milei envió un contingente de 26 efectivos especializados de las Fuerzas Armadas que ya trabaja en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas. El operativo incluye binomios caninos, médicos, enfermeros, medicamentos, una ambulancia, plantas potabilizadoras de agua, carpas, colchones y otros insumos destinados a asistir a las familias damnificadas.
Argentina envió desde el Palomar un contingente humanitario ya operativo.
El Salvador, por su parte, movilizó uno de los mayores contingentes internacionales. El gobierno de Nayib Bukele puso a disposición cerca de 300 rescatistas y paramédicos, junto con decenas de toneladas de equipamiento, medicamentos e insumos de primera necesidad. Parte de ese personal ya se encuentra desplegado en territorio venezolano colaborando en las tareas de búsqueda de sobrevivientes.
El contingente salvadoreño llegó rápidamente a Venezuela.
Chile también reaccionó con rapidez. El gobierno encabezado por José Antonio Kast envió brigadas especializadas de bomberos, rescatistas urbanos y varias toneladas de ayuda humanitaria para colaborar con las operaciones de emergencia. Ecuador, bajo la presidencia de Daniel Noboa, dispuso igualmente el envío inmediato de ayuda y personal especializado.
Los brigadistas chilenos dicen presentes desde el día uno.
A estos operativos se suman equipos enviados por países como España, Suiza, Países Bajos, Alemania, República Dominicana, México, Francia e Italia. Según las autoridades venezolanas, más de 1.600 rescatistas internacionales ya trabajan sobre el terreno y continúan llegando nuevos contingentes para reforzar las tareas de búsqueda entre los edificios colapsados.
En contraste, plos regímenes de izquierda que mantuvieron estrechas relaciones políticas y económicas con el régimen chavista, como China y Rusia, únicamente expresaron públicamente su solidaridad, sin anunciar hasta el momento el despliegue de misiones de rescate o asistencia humanitaria de magnitud similar. En el caso de Irán y Cuba, no han informado operativos relevantes de ayuda internacional al cierre de esta edición.
Vladimir Putin junto a Xi Xinping.
Mientras el número de víctimas fatales supera las 1.400 personas y la ONU estima que hasta 6,8 millones de personas podrían haberse visto afectadas por los terremotos, la prioridad continúa siendo encontrar sobrevivientes y asistir a millones de damnificados. En ese contexto, la respuesta internacional quedó encabezada por países de derecha que movilizaron rápidamente recursos humanos, logísticos y sanitarios, pese a cualquier diferencia ideológica.