La policía de West Midlands alertó sobre la persistencia de los denominados abusos basados en el “honor” familiar de los inmigrantes ilegales islámicos, una categoría que comprende violencia, amenazas, intimidación y coerción ejercidas para proteger o defender el supuesto honor de una familia o comunidad. Entre las conductas investigadas se encuentran los matrimonios forzados, agresiones físicas, secuestros, amenazas y, en los casos más graves, homicidios.
West Midlands Police informó que atiende aproximadamente diez casos de este tipo cada semana. Las cifras obtenidas por ITV News muestran que entre 2022 y 2025 se registraron 239 delitos de matrimonio forzado en la región: 65 en 2022, 69 en 2023, 50 en 2024 y 55 en 2025.
Inmigrantes ilegales islámicos en Reino Unido
La baja cantidad de acusaciones está relacionada, según la policía, con las dificultades para que las víctimas denuncien a sus propios familiares. Los investigadores señalan que algunas personas temen las consecuencias dentro de sus familias y comunidades islámicas o no quieren provocar la persecución penal de sus allegados.
A nivel nacional, el matrimonio forzado es un delito específico en Inglaterra y Gales desde 2014. Según los datos citados por West Midlands Police, solamente siete personas han sido condenadas en todo el Reino Unido por delitos de matrimonio forzado desde entonces, dos de ellas en casos procedentes de Birmingham.
Las estadísticas oficiales muestran, además, que el problema abarca un conjunto más amplio de delitos. En Inglaterra y Gales se registraron 2.949 delitos relacionados con abusos basados en el “honor” durante el año terminado en marzo de 2025, incluidos 125 delitos de matrimonio forzado.
En este contexto, West Midlands Police realizó durante el verano una operación de prevención en el aeropuerto de Birmingham. Los agentes hablaron con pasajeros considerados potencialmente vulnerables y detectaron 15 menores de 18 años que podían estar en riesgo de matrimonio forzado.
Manifestaciones en Inglaterra por la inmigración ilegal
La mayoría de los viajes considerados de riesgo tenían como destino Pakistán, aunque también se identificaron desplazamientos hacia países islámicos de África, Bangladesh y Oriente Medio.
La policía señala que los meses de julio y agosto requieren especial atención debido al período de vacaciones escolares, cuando aumenta la posibilidad de que menores sean trasladados al extranjero para contraer matrimonios contra su voluntad. Las autoridades buscan combinar las investigaciones penales con medidas de prevención y protección para detectar los casos antes de que las víctimas abandonen el Reino Unido.