El régimen chino volvió a intervenir su economía. Esta vez, fijó precios máximos al combustible para contener el impacto del alza del petróleo, impulsada por la guerra en Medio Oriente.
La medida fue anunciada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC). Según el gobierno, el objetivo es evitar que la suba internacional del crudo golpee de lleno a consumidores y empresas.
Sin embargo, el movimiento también expone las debilidades del modelo chino, que depende de controles estatales para amortiguar shocks externos.
Cómo funcionan los nuevos topes a la gasolina y el diésel
El ajuste autorizado eleva el precio de la gasolina en 1.160 yuanes por tonelada. En el caso del diésel, la suba será de 1.115 yuanes.
Pero estos aumentos están artificialmente limitados. Representan cerca de la mitad de lo que hubiera correspondido según el sistema de mercado.
Sin intervención, la gasolina habría subido 2.205 yuanes por tonelada. El diésel, 2.120 yuanes.














